Cochabamba, lunes 12 de noviembre de 2018
UN POCO DE SAL

Bolsonaro y fiesta de Difuntos

| Filósofo y teólogo laico miguel6706@gmail.com | 02 nov 2018 | Ed. Imp.

Dos acontecimientos abordables desde la sociología de las religiones convergen estos días en nuestro medio: el fenómeno Bolsonaro y la irrupción cíclica de la fiesta de Difuntos. ¿Cuáles son sus diferencias sustanciales?

A propósito del fenómeno Bolsonaro, el historiador Fernando Mires advierte que estamos asistiendo al “regreso del discurso político autoritario-religioso”, verificable en el “sometimiento de la política a los dictados de la religión y de sus instituciones puestas al servicio de intereses de Estado, representado por hombres fuertes y piadosos”. Este poder religioso-político enfatiza “dos elementos programáticos biológicos: la penalización del aborto y la erradicación de la homosexualidad”; es decir el control por el Estado de los cuerpos, la sexualidad y la capacidad reproductiva de la población.

La fiesta de Difuntos muestra, en cambio, una colorida y generosa fiesta a los cuerpos de vivos y muertos, que -transitando diversos universos- interactúan en vistosos intercambios de dones. En creativo sincretismo de diversas tradiciones, la gente asume el protagonismo de unas prácticas religiosas que no se someten a directrices de alguna institución representativa del poder establecido (en Bolivia, las iglesias o alguna instancia directiva del pachamamismo palaciego).

Un sujeto colectivo y anónimo recrea su patrimonio simbólico, expresión tangible de unas creencias que, a la vez que afirman una cosmovisión propia, tratan de rozar el misterio de experiencias humanas límite, mucho más en un contexto en que las experiencias liminares de la vida y la muerte son tan cotidianas y están vinculadas a relaciones de poder, injusticias y desigualdades sociales: experiencias trágicas de muertes no debidas, genocidios, crímenes impunes, accidentes evitables, muertes por causas prevenibles…

Probablemente, la carga acumulada de dolor, indignación, esperanza, nostalgia o impotencia intenta expresarse a través de símbolos cotidianos afines a la reproducción de los cuerpos: panes, frutas, bebidas, comidas…

Quizás estas prácticas místico-religiosas populares todavía puedan redimir parcialmente a las religiones, que hoy, como hemos visto, vuelven a editar viejas alianzas con poderes que pisotean los derechos humanos más elementales.



Tags: Difuntos,fiesta,Bolsonaro

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa