Cochabamba, lunes 12 de noviembre de 2018
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Noticias y medio ambiente

| Ph.D., docente de la Universidad de Évora, Portugal edu_mora123@outlook.com | 31 oct 2018 | Ed. Imp.

Bolivia es un país megadiverso pero la apatía generalizada contra la naturaleza se manifiesta en distintas esferas del actuar de la sociedad boliviana, incluso en la noticia ambiental.

En la situación actual, en nuestro medio no existe historia clara en la conexión entre la comunicación social, el periodismo y la cuestión ambiental, por lo menos no en un ámbito que haya reflejado la evolución de esa cuestión en referencia al inicuo “proceso de cambio”.

Ante la inmediatez de las noticias en cualquier medio de comunicación, propiciada tal vez por la búsqueda insaciable de la primicia, la sociedad está sometida a la mera narración de hechos, sin contexto histórico y con fuerte dosis de amarillismo. El lenguaje utilizado es inapropiado, poco o nada científico y hasta engañoso.

Muy pocos reportajes incluyen una verificación de hechos, un análisis de los efectos sobre el público receptor y la mayor parte transgrede las fronteras de la ética. Todos estos aspectos deberían cuidarse celosamente para un tratamiento certero de esta temática que es ahora el eje central para la sobrevivencia de la sociedad.

Un rápido seguimiento de notas ambientales muestra, entre otras cosas, una iteración cíclica con escasas diferencias entre años sucesivos, como es el caso de reportajes sobre lagunas urbanas, por ejemplo. Sabemos que existe una estacionalidad climática marcada que suscita cambios anuales similares en los ecosistemas, pero es también cierto que existe una multiplicidad de temas políticos, sociales, económicos y aspectos técnicos de investigación, manejo, legislación, normativa y presupuesto que los periodistas y comunicadores muy rara vez se atreven a cubrir. Y ese reciclaje de noticias da la falsa pauta de que los problemas no cambian.

La situación del río Rocha, por ejemplo, no es la misma de hace 30 años, aun cuando en aquella época el curso de agua ya estaba afectado por actividades antrópicas. Y esa situación tampoco será la misma durante y después de la construcción del tren metropolitano; el efecto contrario de este último no solo se manifiesta a través de la tala de árboles, que es lo que más se reporta.

Suponiendo que el contenido y sentido de lo reportable y que el lenguaje utilizado en la comunicación masiva dependen del estado de desarrollo de un grupo humano y su entorno, la noticia de la cosa ambiental no está expresando el peligro real en el que se hallan los ecosistemas y tampoco plasma críticamente la magra interrelación que el humano de esta parte del mundo tiene con su medio.

El tema ambiental en los medios de comunicación debería contener mucho más que meras estadísticas y denuncias, tendría que abarcar también un análisis de visiones alternativas y sobre todo un viso constructivo en el que se pinten posibles escenarios de solución.

Ante el inminente desastre que le toca atravesar a Bolivia por el cambio climático, ya no podemos continuar improvisando. Requerimos ética, profesionalismo y precisión científica. Y ante la carencia de políticas ambientales y el desdén por el tema entre autoridades locales y nacionales, solo nos queda confiar en la comunicación social y un periodismo bien hecho para iniciar un nuevo rumbo hacia un verdadero cambio. Profesionales del ramo, ayúdennos por favor.



Tags: ambiente,medio,Noticias

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