Cochabamba, lunes 12 de noviembre de 2018
Desde Afuera

Hambre cero por ley

| | 30 oct 2018 | Ed. Imp.

Según datos recientes de la FAO, por tercer año consecutivo se ha producido un aumento de hambre en el mundo. Las cifras son alarmantes. Hoy 821 millones de personas no cuentan con suficientes alimentos para comer. Es decir, una de cada 10 personas de este planeta se enferma y está constantemente en riesgo de muerte por no contar con una alimentación adecuada.

En América Latina y el Caribe el panorama no es diferente. El hambre afecta a 39.3 millones de personas, al mismo tiempo en que la epidemia de la obesidad y sobrepeso está matando más que el narcotráfico, el crimen, la violencia y los conflictos armados.

A este horror se suma el eterno flagelo de la desigualdad. En cada país de la región, aún en los más exitosos, existen territorios rezagados que no alcanzan un nivel adecuado de bienestar.

A modo de ejemplo, en Paraguay el promedio nacional de desnutrición crónica en menores de cinco años alcanza cerca del 6 por ciento de la población, mientras que los departamentos de Boquerón e Itapúa doblan esta cifra.

El problema del hambre y la malnutrición que llevamos cargando desde los orígenes de nuestra historia como humanidad no será posible de erradicar sin voluntad y compromiso político de todos los sectores. Ese fue el mandato del acuerdo regional "Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre 2025", alcanzado en 2005.

Por lo cual, hace 14 años, con el apoyo de la Cooperación Española, FAO y el Parlamento Latinoamericano y Caribeño, legisladores y legisladoras de la región emprendimos una misión compleja, pero no imposible: acercar a todas las fuerzas políticas de nuestros países para hacer de la lucha contra el hambre y la malnutrición una cuestión de Estado.

Bajo ese contexto, formamos el Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe, una alianza integrada por más de 400 parlamentarios y parlamentarias, de diferentes visiones políticas, que han logrado aprobar y fiscalizar más de 20 leyes sobre seguridad y soberanía alimentaria en 19 países.

Se trata de una red que hoy, además, cuenta con más aliados como la cooperación mexicana y brasileña, el Observatorio del Derecho a la Alimentación y el Parlamento Andino.

Pese a los avances, ahora el reto principal es conseguir que las responsabilidades y derechos contenidos en las normativas aprobadas tengan impacto en la realidad.

Las leyes sin un financiamiento adecuado, que no son conocidas y legitimadas por la sociedad, que no se trabajan desde un amplio consenso político y que no cuentan con un trabajo multisectorial previo, son imposibles de implementar y se quedan, muchas veces, en el papel.

Los parlamentarios y parlamentarias además de elaborar y aprobar leyes contamos con facultades que nos permiten asegurar que estas se cumplan.

Tenemos la capacidad de movilizar alianzas con diferentes sectores, fiscalizar a los Ejecutivos, poner temas en la agenda pública y mediática y aprobar presupuestos para dar curso a una ley.

Nuestra tarea es clave, aunque es solo una parte del engranaje. Los parlamentarios y parlamentarias, las autoridades de Gobierno, la academia, el sector privado, los organismos internacionales, las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía en general podemos trabajar en conjunto y hacer historia.

Tomado de la agencia EFE



Tags: ley,cero,Hambre

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