Cochabamba, lunes 10 de diciembre de 2018

Gustavo Rodríguez Ostria: “Quiero reivindicar el oficio de historiar”

El investigador estará presente en la FILC, brindado una conferencia sobre su última investigación acerda del Che, próxima a publicarse.
| TEXTO: Caio Ruvenal INSTAGRAM: caioruvenal | 12 oct 2018 | Ed. Imp.

GUSTAVO RODRÍGUEZ, EMBAJADOR DE BOLIVIA EN PERÚ. EFE



El escritor, docente, investigador, historiador, economista y embajador de Bolivia en Perú Gustavo Rodríguez Ostria participará en la Feria Internacional del Libro de Cochabamba (FILC), brindando mañana la conferencia Ñancahuazú, en el salón de nombre homónimo, a las 19:00 horas.

Rodríguez presentará además los resultados de su investigación (sin nombre aún, próxima a publicarse) sobre el Che, en la que revelará datos “inéditos” sobre el paso del guerrillero por Bolivia. Rodríguez habló con este medio sobre el rol del investigador, la mirada que ofrece la historia sobre el movimiento guerrillero y su trascendencia en la historiografía nacional.

P: ¿Cuál es el aporte para la historia y memoria de las guerrillas que brindarás su conferencia sobre el Che?

R: En general, los libros, artículos y textos que se han publicado no han hecho una exhaustiva investigación documental, testimonial o fotográfica. La historia se basa en fuentes y documentos, testimonios y también en la capacidad de imaginar y pensar, no se la escribe sin bases documentales. Lo que voy a hacer es mostrar mis resultados que se publicarán en un texto que espero que salga a fines de año, son 600 páginas. Ya está escrito, solo estoy esperando revisar, darle una vuelta más a los documentos

P: Indicó que el plan original del Che era visitar Perú. ¿Por qué decide entonces cambiar su ruta a Bolivia?

R: Porque cambió la situación en Perú. Él pensaba llegar sobre el soporte de un aparato guerrillero que estaba operando en ese país y que fue desbaratado por las fuerzas policiales y militares. Eso obligó a él y a la visión cubana a mirar hacia otro lado, y en ese caso fue Bolivia, que era atractiva desde muchos puntos de vista: una sociedad con muchas fronteras, un Estado aparentemente débil, una larga historia de luchas sociales y el Partido Comunista que apoyaba a la guerrilla. Estas características hacían atractiva a Bolivia.

P: En 2006, publicó “Teoponte, la otra guerrilla”, otra investigación respaldada con más de 250 fuentes. ¿Se le da el mismo peso histórico a este evento que a Guevara y su grupo en Ñancahuazú?

R: No. Hay que mirarlo así: para mí Teoponte es la continuación y la culminación de la guerrilla del Che, tiene el mismo método de insurgencia militar, la misma concepción. Segundo, en el caso de bolivianos, sobre todo indios que vienen del grupo que participó con el Che, no solo hay una continuación de la forma de encarar la lucha armada, sino de las personas y del territorio, porque la guerrilla de Teoponte fue en el trópico paceño. En 1967 el Che pensaba instalarse en una zona próxima, nunca lo hizo. Durante 1966 exploró el lugar, lo miraron como posible. En gran parte, los estudios, fotografías y mapas señalan que la guerrilla de Teoponte se instaló ahí. En el fondo, es una sola guerrilla.

P: ¿Qué resultados trajo Teoponte para el movimiento guerrillero comunista que se dio en Latinoamérica en la segunda mitad del siglo XX?

R: Este ánimo de disposición colectiva, de buscar opciones políticas que expliquen la pobreza, la miseria, la explotación, la dependencia y la presencia del imperialismo. La imagen ética de un hombre y un grupo de hombres que son capaces de dar su vida lleva a foribundos cuestionamientos y preguntas que no solo tocan a los partidos de izquierda, sino a sacerdotes, monjas, curas que estaban operando en otros lados. Hemos estudiado en Teoponte este desplazamiento de la juventud cristiana que era un grupo en su origen bastante conservador y luego se radicaliza y termina una parte en la guerrilla de Teoponte (Néstor Paz) y la otra parte en el MIR (Jaime Paz). Los años 60 y 80 están bajo el signo de la radicalidad en la democracia como una convivencia parlamentaria. La democracia es un camino a la revolución, un pretexto siempre sí es social, en general, en toda América.

P: ¿Por qué fueron los estudiantes universitarios los que se vieron más seducidos por el foquismo?

R: En los años 60 hay como una crisis de las instituciones, como por ejemplo en la Iglesia, una parte se desplaza, se radicaliza hacia los pobres; o en el propio ejercito nacen movimientos nacionalistas en Perú y Boliva. Hay entonces para los jóvenes un marco de rebeldía mundial, nuevas subjetividades en las universidades, hay explosiones contestatarias de distintas formas, pero del otro lado hay un agotamiento de los partidos socialistas tradicionales. Frente a la impaciencia juvenil, parecen no responder ante una situación que es claramente injusta y opresiva. Ese hecho hace que los jóvenes busquen otras opciones, una es la guerrilla, un desafio al modelo tradicional de los partidos comunistas que se orientan hacia la Unión Soviética. Otra es el foquismo, se da con igual intensidad; el maoísmo. Entonces, estos dos ejes radicales de cuestionamiento al marxismo soviético, van a disputar la aproximación de los jóvenes, y eso es clarísimo en Bolivia: mientras el Che estaba en Ñancahuazú, hubo un grupo de jóvenes maoístas que se trasladaron a mediados del 67 a China, para entrenarse y supuestamente desarrollar una acción político militar.

P: Hablando de la investigación que expondrá hoy, ¿cuáles fueron las fuentes que aportaron los datos más valiosos?

R: No hay datos valiosos, todos se complementan, se articulan y se juntan. El buen historiador es aquel capaz de mirar, entre la profusa difusión de sus datos, aquellos que le ayudan a construir una narrativa consistente y coherente. He trabajado con datos de distintos archivos, ingleses, americanos, checos, húngaros, de la ex-república democrática alemana, archivos de militares, testimonios de soldados, de guerrilleros o de gente que está vinculada a esto, además de fotografías, libros, todo lo que hace parte del oficio del historiador. Lo que quiero es reivindicar con esto es el oficio de historiar, de ser historiador.

P: ¿Cuánto tiempo le tomó el proceso de esta investigación?

R: No tengo el dato exacto. En Bolivia es muy difícil dedicarse solo a la investigación académica, histórica o sociológica, es casi imposible. La gente tiene que combinar muchas cosas, yo mismo a lo largo de todo este tiempo he tenido que trabajar en el aparato del estado, fuera de él y en consultorías. Pero, diría que he comenzado esto de Teoponte y Ñancahuazú hace unos 18 años. No quiere decir todas las horas, todos los segundos, quiere decir que vas acumulando las coas, adquiriendo un conocimiento sobre el tema que te permite saber lo que es importante y revelante.

P: ¿Qué otra área llama su atención para investigar?

R: Dudo mucho que me meta en algo más. El trabajo de investigación es largo si realmente quieres trabajar un estudio coherente y fundado en lo que tú dices, es el resultado de una exploración y no una aproximación, tampoco un resultado conseguido en términos novelísticos. Yo creo que con esto cerraré todo.

P: Debe estar satisfecho...

R: No lo sé. Han sido 40 años desde mi primera publicación, desde entonces he escrito libros, artículos, columnas e informes. Cuando sea el momento de hacer una evaluación, lo haré.

Me parece bien el camino temático de la feria, porque permite pensar, preguntar, no ser solamente un evento para el recreo, sino para problematizar” 



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