Cochabamba, lunes 10 de diciembre de 2018
Andrea Faith Grandillert Bellot

“Los médicos bolivianos somos más clínicos”

La egresada de Univalle complementa su especialización médica en Curitiba, Brasil.
| | 08 oct 2018 | Ed. Imp.

LA DOCTORA ANDREA GRANDILLERT EN CURITIBA, BRASIL. FACEBOOK





Los jóvenes profesionales de Bolivia, en su tarea de avanzar más en sus diversos campos, optan por una beca al exterior o, con esfuerzo y recursos propios, emprenden viajes a fin de lograr especializaciones y mayor experiencia en cada una de sus áreas.

Se conocen historias muy significativas de quienes se ausentaron del país por poco tiempo. Pero la capacidad y la responsabilidad mostradas por los compatriotas hacen que se queden definitivamente en los países que los cobijan y es desde ahí que cuentan experiencias muy singulares, a veces cargadas de un sentimiento emotivo, que arranca suspiros de añoranza y recuerdos por la tierra y por la familia.

Andrea Faith Grandillert Bellot, de 27 años, una joven egresada de la Universidad del Valle, de la carrera de Medicina, decidió emprender una experiencia muy innovadora para ella, que la llevó a radicar en Curitiba, Brasil, considerada la Ciudad Modelo del vecino país.

Su reto principal es especializarse en Endocrinología. Manifiesta que esto es muy difícil en Cochabamba, por lo cual hace dos años tuvo que emprender un nuevo rumbo que la llevó a ganarse el corazón de sus pacientes en el hospital de emergencias de la Cruz Roja, donde trabaja actualmente.

Reconoce que en Bolivia el profesional que tiene una especialización fuera de las fronteras es reconocido y se le da preferencia en el desarrollo de su carrera. Afirma que los médicos bolivianos están capacitados y preparados para ejercer la profesión cuando se los convoca.

Afirma que se siente muy contenta, porque, aparte de la endocrinología, descubrió que la parte quirúrgica y la anestesiología son su fuerte y por ello sigue al pie de la letra los diversos protocolos médicos que exige su profesión.

P. ¿Cómo encuentra a la medicina en su nueva residencia?

R. En Bolivia de veras falta mucha tecnología y desde este punto de vista se abaratarían los costos para los pacientes.

La verdad que he visto mucha diferencia en los recursos tecnológicos, los brasileños tienen a su disposición los mejores instrumentos médicos, pero en honor a la verdad los médicos bolivianos, clínicamente tenemos una gran ventaja. Somos más acuciosos, más investigadores, “más clínicos” y no dejamos dudas entre nuestros pacientes, por mucho que nos falte tecnología.

Aquí la salud pública cuenta con recursos públicos y tecnológicos que jamás había visto en Bolivia. Allí es muy difícil hacer tomografías por su costo. Por ejemplo, en mi formación he debido ver por lo menos unas 20 tomografías, aquí, en cambio, se utilizan diariamente y no es tan caro.

Punto aparte son los laboratorios que están muy bien equipados y se tiene los mejores reactivos.

P. ¿Recibió algún premio o reconocimiento durante la etapa de sus estudios?

R. Mi vida de estudiante fue muy buena, desde secundaria estuve entre las primeras alumnas, recibí diplomas y ya en la Univalle me gané una beca por los buenos promedios, por excelencia, me gradué en Medicina con la nota más alta y aquí, cuando llegué, el primer año, di exámenes en tres facultades con buenos resultados.

Ahora me estoy preparando para optar por Anestesiología y me está yendo muy bien.

Una cosa que valoro mucho es que la experiencia laboral te ayuda a cimentar mucho más esa vocación que tenemos.

La calidez humana y el comportamiento de los colegas son factores que no se deben perder de vista porque en algún momento primordial o fortuito se debe actuar con la mayor sensatez y experiencia.

La medicina es una carrera de nunca acabar, por lo cual debemos estar muy preparados y concentrados.

P. ¿Añora volver a su tierra?

R. Sí y mucho. No hay lugar como tu ciudad, no hay como tu familia, además la etiqueta del qhochala es deleitarse con su comida. Esas son las cosas por las que uno se llena de recuerdos y quiere volver a lo suyo.

Pero muy aparte de esto lo que deseo es que haya lugar para los profesionales médicos, que cambie todo, que sean valorados en la real dimensión y que no se los juzgue como si no fueran médicos, eso duele y eso debe cambiar en bien de la persona y de la nación.

Reitero que un médico por lo menos demora unos 10 años en lograr un lugar donde lo reconozcan, y por eso yo quiero que cambie todo, que se dé una mirada considerada a los galenos y recién volver, aunque siempre existen decisiones de último momento.

P. Nos contó la vida profesional, pero, ¿cuál es la vida particular de la Dra. Grandillert?

R. Tengo a mi lado un gran apoyo, un venezolano que también es médico y con el cual estamos en la lucha diaria de prestar servicios a la gente, ojalá más adelante sea a nuestra gente, a ese conglomerado de nuestros países donde nos necesitan.

Compartimos las mismas experiencias, y eso es un aliciente recíproco. Onel Amaya siente el deseo de visitar Bolivia y dejar allí toda la experiencia médica que estamos adquiriendo en Curitiba.

Trato

“La calidez humana y el comportamiento de los colegas son factores primordiales. En algún momento casual o fortuito se debe actuar con sensatez”, dice Grandillert.

27

Años tiene la profesional médica que aconseja

luchar sin desmayar.

“Nada es difícil si hay voluntad, si persiste la solidaridad y el cariño recíproco entre los suyos”, manifiesta.





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