Cochabamba, lunes 19 de noviembre de 2018
MIRADAS ANTROPOLÓGICAS

Misk’i y valiente quechua

|  Antropóloga y docente universitaria maia_te@hotmail.com | 11 sep 2018 | Ed. Imp.

El concepto ethos tiene varias definiciones, una de ellas se refiere al hábitus, carácter o modo de ser. La RAE incorpora el término ethos y lo define como el conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o identidad de una persona o una comunidad.

Para la antropología, el ethos es la raíz de la que brotan todos los actos humanos, pues la personalidad se desarrolla a través de los hábitos y no de la naturaleza. Entonces se lo construye como parte intrínseca de la cultura, el mismo que no es inmutable y que establece una relación dialéctica con el hábitus.

Lo señalado anteriormente viene a propósito del aniversario de Cochabamba, tiempo en que mujeres y hombres de esta Llajta, visten de celeste, (color de la bandera cochabambina), momento oportuno para resaltar algunas características del ethos cultural que se enraíza en los hermosos valles, el cual pareciera que fuera de mucho tiempo atrás, ya que al leer la historia o releerla, es intrigante constatar que las mujeres quechuas protagonizaron los actos de mayor valentía en las luchas independentistas.

En tal contexto, es histórica la intervención de la coronela de los ejércitos Juana Azurduy, quien en el sur libró las gloriosas batallas de febrero y marzo de 1816. Asimismo, en 1812, en la colina San Sebastián, mujeres qhochalas presentaron batalla al enemigo, al margen de una que otra quimera que en la actualidad especulan, sin embargo, en aquel momento tuvo mucho que ver la incuestionable forma de ser de la mujer quechua.

A saber, cuando pasamos mucho tiempo tratando de entender este modo de ser, nos preguntamos constantemente – cómo es la mujer qhochala - y la respuesta es: “la quechua es dominante, luchadora, fregada y también sumisa”. Por cierto, puede tener mucha dosis de subjetividad, lo que si es innegable, es que, es territorial.

También se dice, que es “misk’ij simi”, es decir, se gana la voluntad de los demás, con mucha lisonja. Asimismo, en su forma de hablar siempre está presente la “y”, sufijo que está relacionado como poseedor, de tal forma que cuando escuchamos decir “waway”, quiere decir: “mi hijo de mi es”, pues es una trama posesiva de mucho cariño.

Por cierto, hace poco un grupo de hombres quechuas del valle alto señalaba: “la qhochala está siempre en su casa, viendo la chacra, los hijos, la comida y los animales. Casi no sale de su casa porque allá se concentra su trabajo. Se enoja grave cuando le mentimos, hasta es capaz de sacarnos de la casa, es nomás pues como si fuera su territorio”.

Entonces, este ethos cultural crea el espíritu del pueblo, surge en el pasado y se transmite generacionalmente. Es una herencia de la cual es improbable liberarnos, pues marca a los individuos porque ahí están las raíces de lo que somos.

Así, fuimos los primeros re-conociéndonos en la historia contada y en la cotidianidad, pues esta tierra de quechuas, históricamente demostró valentía y lucha. Hoy, espacio multicultural que acoge a miles de migrantes, mostrando las formas culturales misk’i/dulce de hablar, de luchar cada día, de amar al terruño y cocinar. “Somos qhochalas valientes, defendemos lo nuestro y siempre damos yapa como cariño”. Por último, ¿la identidad cultural qhochala es esencialmente quechua?



Tags: quechua,valiente,Misk’i

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