Cochabamba, viernes 21 de septiembre de 2018
Desde Afuera

Millones de años en Luxor

| | 10 sep 2018 | Ed. Imp.

Se han cumplido 10 años desde el inicio de las investigaciones en el yacimiento que albergaba el templo de millones de años de Tutmosis III en Luxor. En verano de 2008 comenzó el proyecto que significaba mi regreso a la antigua Tebas para dirigir, en aquel momento, a un reducido equipo de arqueólogos y restauradores con el fin de explorar un lugar cargado de historia.

Con los años, aquel pequeño grupo se ha convertido en un numeroso equipo interdisciplinar, compuesto por más de 35 especialistas de diferentes nacionalidades y 150 obreros egipcios.

Gracias a la colaboración de entidades privadas como Fundación Botín, Santander Universidades, Fundación Cajasol, la empresa Cemex y la Fundación Gaselec, la fascinante recuperación del pasado en un lugar tan emblemático está siendo posible.

Se han activado convenios con distintas universidades, como las de Tubinga, Sevilla y Granada, para abrir diversas vías de investigación. Y, sobre todo, estamos aportando al presente un templo y una historia que se encontraban ocultos bajo la arena del desierto.

Los templos de millones de años eran complejos arquitectónicos religiosos del Reino Nuevo en los que se rendía culto al faraón y se propiciaba la unión de este con las principales divinidades para asegurarse la vida eterna. Fueron construidos en la orilla occidental de Tebas, en el límite entre la tierra cultivable y el desierto.

Su orientación, siguiendo el ciclo solar, era de este a oeste. Los muros de cada templo presentaban un programa iconográfico que incluía relieves de acciones militares, ofrendas realizadas por el faraón, procesiones y las principales divinidades, entre las que sobresalía la figura de Amón-Ra.

Durante los primeros años de trabajo realizamos estudios de campo para delimitar la superficie de un templo en pésimo estado de conservación que no había sido tocado desde los años 30 del siglo pasado. En la primera semana se produjo un sorprendente e interesante hallazgo: miles de fragmentos de arenisca y caliza que conservaban vestigios de relieves e inscripciones. En algunos se apreciaba la policromía original, como si estuvieran recién pintados.

Ya en aquellos primeros días pudimos contemplar fragmentos de mesas de ofrendas, listas de ofrendas, oferentes, imágenes del dios Amón o del faraón presentados con una estética de extraordinaria belleza.

Este templo tenía las siguientes características: tres terrazas, con un monumental muro perimetral de adobe que con los años hemos ido desenterrando; un pilono de entrada también de adobe; dos patios y la terraza alta coronada por un pórtico de 10 pilares que debieron estar decorados con las imágenes del faraón; un patio abierto rodeado de columnas o peristilo, y una sala hipóstila con diversas habitaciones.

Al fondo, el santuario compuesto por varias capillas, con la central dedicada al dios Amón-Ra, que albergaba la barca de la divinidad, elemento principal de las celebraciones procesionales en las fiestas tebanas.

Al exterior del muro perimetral se encontraban las terreras, donde arqueólogos de finales del siglo XIX y comienzos del XX amontonaron los escombros de sus excavaciones. A primera vista, aquel lugar no parecía que pudiera aportar información y que ha resultado ser de excepcional interés (...).

Tomado de la agencia EFE



Tags: Luxor,años,Millones

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