Cochabamba, viernes 16 de noviembre de 2018
98 por ciento de las familias vive de esta actividad

Huayculi, la tierra de los alfareros que se forja en arcilla

Artesanos de Tarata elaboran, además de vasijas tradicionales, saleros en forma de papa y garrafas alcancía.
| | 09 sep 2018 | Ed. Imp.

EL ALFARERO JACINTO VARGAS TORNEA UN PLATO HONDO, EN LA COMUNIDAD DE HUAYCULI, TARATA. JORGE FERNÁNDEZ B.



Jacinto Vargas tiene 66 años y ha vivido al menos 60 de ellos en medio de la arcilla y el torno para moldear las vasijas artesanales, de la forma en que su padre y su abuelo le enseñaron, incluso antes de que ingresara a la escuela de su natal Huayculi, comunidad del municipio de Tarata, donde casi la totalidad de la población se dedica al arte de la alfarería.

Los pies de Vargas no dan tregua a una rueda, la cual hace girar para hacer funcionar el torno artesanal que tiene instalado en la casa de su hijo, mientras sus hábiles manos dan forma a unos platos soperos. Cada cierto tiempo lleva la mano derecha a un bañador rojo para humedecer los dedos y seguir moldeando el utensilio de cocina.

El artesano asegura que aproximadamente el 98 por ciento de las 120 familias que viven en Huayculi, una de las comunidades con más tradición alfarera en Tarata, se dedica a esta actividad.

“Muchos niños de Huayculi y otras comunidades trabajan en alfarería. A los cinco años ya saben tornear”, afirma, mientras su vista se enfoca, por un par de segundos, en un infante que camina, apacible, por el patio de la vivienda.

Los secretos del preparado de la masa en base a la arcilla y el torneado de las piezas se transmiten de generación en generación, confirma Vargas, quien complementa que el 2 por ciento de las familias restantes de Huayculi se dedica a la agricultura.

Simón Illanes es otro de los alfareros más antiguos de Huayculi y confirma que casi la totalidad de las familias encuentra en la alfarería una importante fuente de ingresos para su subsistencia. No obstante, lamenta que la competencia “desleal” de los productos chinos haya causado la baja en sus ventas, toda vez que lo que se importa de ese país asiático, muchas veces de contrabando, tiene precios más bajos que los que ellos ofertan.

Asegura que, por ejemplo en Vilaque, otra comunidad de Tarata, los artesanos que fabrican ollas grandes están “desapareciendo”. “Solo quedan nueve familias de las 70 que elaboraban en tornos estas vasijas. Ahora se dedican a otras actividades”.

La Alcaldía de Tarata, mediante la Dirección de Cultura, Turismo y Patrimonio, ratifica que la alfarería es la principal actividad económica de comunidades como Huayculi, Pujyuni, Vilaque y Carreño, por la abundancia de la arcilla en sus tierras.

La directora de esta repartición municipal, Laura Guzmán, abunda que la alfarería es la principal actividad de estas comunidades por el terreno arcilloso, “pues no es viable para la producción agrícola”.

“Los niños, hijos de los productores, practican esta actividad desde los cinco años. Los padres enseñan a sus hijos, y así sucesivamente”, agrega.

La afirmación de que Huayculi, por ejemplo, es una tierra de alfareros, es fácilmente comprobable. Basta dar un paseo por las calles de esta comunidad para observar en cada patio una variedad de artículos de arcilla expuestos al sol.

Jarras, platos, maceteros, ollas grandes, alcancías y otros productos se colocan en forma ordenada en la parte central de los patios, donde la luz del sol llega casi todo el día. Después, las piezas son llevadas hasta los hornos de barro para recibir un calor de hasta 1.200 grados.

Alicia Iriarte y su familia, por ejemplo, se dedican desde hace varias generaciones a la alfarería. Ella asegura que aprendió de sus abuelos, cuando era una niña pequeña.

En su patio ella tiene jarrones, floreros, vasos y ch’illamis (platos grandes), entre otros.

“Es una tradición que pasa de padres a hijos, y los niños aprenden a tornear desde pequeños los diferentes modelos”, afirma.

Lo que llama la atención en los hogares de Huayculi es que tienen productos singulares como saleros en forma de papa, que se fabrican con moldes, portalápices tipo garrafa y alcancías de diferentes modelos, las más llamativas tipo calabaza.

Los alfareros fabrican también recipientes para cocinar lasaña en microondas, teteras, cafeteras, juegos de platos y vajilla en miniatura, que los padres adquieren para el juego de sus hijos.

CAMBIOS Cada comunidad que se dedica a la alfarería en el municipio de Tarata estaba especializada en la fabricación de un determinado producto.

Vargas señala que en Vilaque, por ejemplo, las familias eran especialistas en la fabricación de ollas grandes para cocinar con leña; mientras que en Pujyuni hacían macetas. En Carreño fabricaban ch’illamis y en Huayculi vasijas y alcancías.

Sin embargo, actualmente las comunidades han diversificado su producción y fabrican “de todo, desde platos, alcancías, fuentes grandes y utensilios para cocinar lasaña en el microondas.

El motivo por el que las comunidades han diversificado su producción es, a decir de Jacinto Vargas, bastante peculiar, los matrimonios. “Una mujer de Pujyuni que se casa con un hombre de Huayculi, le enseña a su esposo a fabricar macetas, y este, a su vez, le indica cómo hacer vasijas y alcancías”.

ESMALTADOS Simón Illanes asegura que su familia fue la pionera en usar el esmalte en las piezas de arcilla que se elaboran en Huayculi y otras comunidades de Tarata.

Recuerda que empezó con esta técnica por la década del 80. A los platos rústicos que hacía su padre, él empezó a colocar esmalte blanco, que se mantiene actualmente en la mayor parte de los hogares de Huayculi que se dedica a esta actividad.

En su familia, pese a que también ha incursionado en la fabricación de ladrillos, se siguen elaborando ollas para cocinar en fogón de leña, pocillos para llajua, platos hondos y planos para comer y, en fin, todo lo que se pueda hacer con arcilla.

La faena de elaborar los utensilios, desde la llegada de la arcilla hasta el esmaltado, dura aproximadamente una semana, si hay buen tiempo, es decir, si el cielo se mantiene despejado y el sol brilla.

Una vez que se ha terminado de esmaltar los diferentes productos de arcilla, las familias los venden en sus hogares, los llevan a Tarata o a Cochabamba. Los revendedores adquieren la mayor parte y son los que se encargar de distribuirlos a los compradores en los mercados de Cochabamba.

Apuntes

Diferentes tipos

La arcilla es el material básico para la fabricación de vasijas. Hay diferentes tipos de arcilla (plásticas y antiplásticas) que reaccionan a diferentes temperaturas, desde 1.050 hasta 1.200 grados centígrados. Los alfareros las reconocen a simple tacto.

Mezclas

Para que la masa (de arcilla) tenga una mejor consistencia, se debe mezclar varias de ellas, de acuerdo a medidas que los alfareros han aprendido de sus abuelos. La arcilla blanca es más pura y reacciona a una temperatura más alta, y con este material se pueden fabricar los recipientes para cocinar lasaña.

Yacimientos

La arcilla blanca se consigue en la zona de Uspha Uspha (por el botadero municipal) y se trae también desde San Pedro de Buena Vista (Potosí).

Las otras arcillas se consiguen en yacimientos cerca de las comunidades de Tarata.

Secado

Para que se escurra el agua, se coloca la arcilla en secaderos fabricados con ladrillos y telas. Una vez que se escurre el agua, se pisa la arcilla como cuando se fabrica adobe. Se amasa y se lleva el material para tornear los diferentes productos. En los secaderos, si hay buen clima, la arcilla está lista en tres días.

Cocido

Cada pieza se tornea en tres minutos como promedio. Se las seca durante un día y se las coloca al horno de barro para conseguir el bizcocho.

Esmaltado

Uno de los últimos pasos es el esmaltado de las piezas, que puede ser con esmalte blanco o transparente.

Alcaldía de Tarata promueve el turismo en torno a la cerámica

La Alcaldía de Tarata promueve, a través de la Dirección de Cultura, Turismo y Patrimonio, la alfarería en comunidades como Huayculi, Pujyuni, Vilaque y Carreño, entre otras, porque esta actividad forma parte de los circuitos turísticos de este municipio del Valle Alto.

La directora de esta repartición municipal, Laura Guzmán, señala que, por ejemplo, el último domingo de septiembre se realiza la Feria de la Cerámica y Comida Típica en Huayculi, “en la cual se exponen las vasijas fabricadas de arcilla. Además, se tornea en vivo y se ponen a la venta los diferentes productos”.

Guzmán puntualiza que las familias de las comunidades que se dedican a esta actividad artesanal y productiva elaboran durante la feria de septiembre elementos de uso diario como ollas, platos, cucharas, vasos y vajillas completas.

“También se realizan elementos decorativos, incluso amuletos con creencias ancestrales”.

Guzmán señala que la alfarería es una actividad que se practica desde tiempos preincaicos, en tres maneras: moldeado, torneado y esculpido.

La cocción se realiza en hornos de barro y algunas familias han incursionado en la cerámica esmaltada, y para este efecto utilizan hornos eléctricos.

Para llegar a Huayculi se debe tomar el servicio de taxi de la plaza principal de Tarata. La vía es empedrada y toma como promedio 15 minutos.

La Dirección de Turismo de Tarata realiza visitas guiadas por el Casco Viejo del pueblo y por la comunidad de Huayculi. Grupos de cinco personas, o más, pueden solicitar este servicio de lunes a viernes, entre las 8 de la mañana y 5 de la tarde; y los fines de semana, desde las 9 de la mañana hasta las 15:00 horas.





Tags: arcilla,forja,alfareros,tierra,Huayculi,

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