Cochabamba, viernes 16 de noviembre de 2018
PUNTO BO

Suecos

| | 08 sep 2018 | Ed. Imp.

En 1973, Jan Olsson intentó robar el Banco de Suecia. Tras verse acorralado, tomó cuatro rehenes, quienes, luego de su liberación, revelaron sentirse identificados con su captor y que en realidad tenían miedo a la Policía y no a él. Un año más tarde, Patricia Hearst, nieta de un magnate fue secuestrada por el Ejército simbionés. Dos meses después de su liberación, ella se unió a sus captores para asaltar un banco. Ambos casos dieron cabida y popularizaron el término “Síndrome de Estocolmo”.  Una breve introducción teórica para entender nuestra situación actual. Estamos secuestrados y no lo sabemos. Somos rehenes de los sindicatos de transporte. Paso a describir los síntomas:
• La Policía Nacional les realiza una milagrosa inspección técnica a vehículos que con más de 40 años siguen en circulación. Si de verdad se aplicaría la restricción como la ley lo pide, puede que la mitad del parque automotor quede fuera de circulación.
• Las alcaldías, sabiendo que el transporte es el mayor generador de contaminación, han impuesto la medida de la restricción vehicular. Adivinen para quién no aplica esta medida

• ¿El Viceministerio del Consumidor estará haciendo alguna campaña para mejorar las condiciones del servicio de transporte?
• ¿Impuestos Internos les estará pidiendo que se afilien? ¿Que se pongan al día con su IVA/IT/IUE?
• La Agencia Nacional del Hidrocarburos, además de avalar la gasolina subvencionada, les ha brindado el cambio a GNV de forma gratuita hace unos años. 1 litro de gasolina cuesta 3.74 bolivianos mientras que 1 m3 de gas está a 1.66 bolivianos. ¿Abaratar costos aún más a quienes no tributan?
• La ATT (Autoridad de Transporte y Telecomunicaciones), ¿realmente estará regulando a este sector?
• Las gobernaciones sí brillan por su ausencia

• Las OTB están preocupadas en que asfalten su calle

• El Ministerio de Salud hace la vista a un lado cuando se habla de niveles de contaminación producida por emisiones de transporte.
• ¿El Ministerio del Trabajo les dará certificados de trabajo?
• ¿Estarán afiliados a alguna AFP? ¿A alguna caja de salud?
• ¿La ASFI les habrá pedido que bancaricen sus procesos?
• ¿Las universidades estarán premiando con puntos a sus estudiantes que van en bici a clases?
¿Y nosotros? Estamos felices con el Día el Peatón porque “ese día baja la contaminación” y con eso nos contentamos. Con un placebo ambiental, mientras nuestros secuestradores, aparte de no aportar al sistema, son parte fundamental del problema. Bolivia tiene el Síndrome de Estocolmo. Somos rehenes del bloqueo y el mal servicio del transporte público y creemos que “así nomás está bien”.



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