Cochabamba, miércoles 26 de septiembre de 2018
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Los tozudos

| Ph.D., docente de la Universidad de Évora, Portugal edu_mora123@outlook.com | 05 sep 2018 | Ed. Imp.

El rito del Día del Peatón nació, tal vez, con la mejor de las intenciones, la de reducir la altísima contaminación atmosférica. Lo que debería haber tenido un periodo de prueba pasó automáticamente a ser una tradición, motivo de esparcimiento, ejercicio físico y comercio por doquier. En Cochabamba, los efectos negativos de este día se dejaron ver pronto, pero, como es característico, hicimos caso omiso y le metimos nomás. Nuestra nueva forma de dañar el entorno y nuestra salud tiene ahora 18 años.

Las mediciones de la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire (MoniCA) efectivamente muestran un dramático decremento de los poluyentes aéreos y una mejora inmediata de la calidad del aire en el Día del Peatón, pero esta situación dura solo ese día y la contaminación repunta al día siguiente. Las mediciones de la Red se restringen a las emisiones vehiculares, pero un estudio más amplio muestra que ese día trae consigo más problemas que beneficios y lo hace a través de la basura excedente. Solo en 2017 se generaron 19.5 toneladas de residuos sólidos adicionales al promedio de 510 que se generan cada día en el Cercado. Esto quiere decir que en el Día del Peatón cada habitante genera casi tres cuartos de kilo de residuos, cantidad mayor al promedio anual de países como la India, una potencia productora de basura. Menos del 2 por ciento de esa basura es reciclable, según EMSA, y se deposita en K’ara K’ara que, como ya sabemos, tiene problemas serios para manejar los cuatro millones de toneladas de residuos sólidos acumulados desde su apertura en 1987.

La descomposición de esta basura genera 50 por ciento de metano, un gas de efecto invernadero que es 28 veces más potente que el dióxido de carbono en la generación de calor atmosférico. Genera también otro 50 por ciento de dióxido de carbono mezclado con compuestos de nitrógeno, amonio y sulfuros, los cuales atacan las vías respiratorias además de incrementar el riesgo de cáncer. La concentración de estos contaminantes se incrementa con la quema de la basura, lo cual ocurre frecuentemente en K’ara K’ara. En las cenizas se hallan metales pesados que también constituyen un riesgo mayor para la salud. En la misma basura crecen hongos, bacterias y virus que con las cenizas y los gases son acarreados por corrientes de viento hacia la ciudad.

Alrededor de un 17 por ciento de la basura producida en la ciudad de Cochabamba, porcentaje mayor en el Día del Peatón, corresponde a desechos plásticos cuya descomposición y quema libera compuestos letales como el bisfenol, ftalatos, cloruro de vinilo, dioxina y estireno, todos causantes de alteraciones hormonales con funestas consecuencias en el desarrollo fetal, en niños y en mujeres, y que también producen cáncer. Estos contaminantes son también transmitidos por aire, pero pueden pasar al subsuelo y de allí a las aguas subterráneas o bien esparcirse con la escorrentía superficial en temporada de lluvias.

No importa si ponen más contenedores o si implementan un recojo diferenciado, el hecho es que se genera mucha más basura de lo normal y su descomposición causa una mayor contaminación de aire, suelo y agua de lo que probablemente produce el parque automotor. La evidencia está sobre la mesa y de esta ni el “Capitán Cero Basura” nos salva. ¿Qué dice, le seguimos metiendo nomás?



Tags: tozudos,Los

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