Cochabamba, viernes 16 de noviembre de 2018
TEXTUAL

Boomerang a la vista

|  Abogado, docente e historiador del Derecho imcorajq@hotmail.com | 03 sep 2018 | Ed. Imp.

Si existe un arma simple, pero contundente, por cierto es el boomerang australiano, raudamente, pero no silenciosa, vuelve contra quien lo arrojó. Lo golpea y le hace perder el sentido y la proporcionalidad de la realidad. Su eficacia ha motivado al surgimiento del término efecto boomerang, aplicable a todo acto humano que infiera un daño a otro y sus consecuencias se volcarán inexorablemente contra el autor.

Erich Fromm, quien no requiere mayor presentación, afirmaba: “Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti mismo.

Ejemplos históricos sobre tal efecto se encontrarán por cientos, sobre todo y particularmente en aquellas sociedades, cuyos gobernantes transitan por las cenagosas aguas del totalitarismo, y cuya premisa fundamental no es otra que el desprecio a la dignidad y la libertad humana.

En el caso nuestro, es inocultable tal desprecio a la manifestación mayoritaria de todo un pueblo, que manifestó su oposición a la vulneración de los principios consagrados por la Constitución Política del Estado y dijo no a una recontra postulación -o lo que es lo mismo a la perpetuación en el poder- de los actuales gobernantes. Tal negativa lo expresó en ejercicio pleno de democracia directa, un referendo.

Como es sabido, en actitud inaudita, el Gobierno sistemáticamente ignora la manifestación soberana del pueblo y ello supone negar que la supremacía del poder político reside en el conjunto ciudadano, lo que implica, como efecto boomerang, sostener que la voluntad soberana es la de quienes detentan el poder del caudillo y sus secuaces. Supone, dentro el marco de la filosofía política, prescindir de los marcos de la legitimidad y vulnerarlos. Se trata de un golpe de estado sin marchas militares ni tanquetas.

Mas como si eso no bastara, prescindiendo de la soberanía popular, se obtiene una resolución del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), órgano sin facultades para variar la normativa constitucional, permitiendo la repostulación, premiándose a los firmantes con canonjías que en los hechos constituyen un baldón que los perseguirá por siempre. Ese es otro boomerang. Empero, no basta vencer, habrá que convencer. El pueblo, titular de la soberanía, prescindiendo de partidos políticos o figuras emblemáticas, en todos los rincones de la patria y todos los escenarios, se pronuncia vivamente exigiendo el respeto a la voluntad manifestada en urnas, en un especie de oleaje que día tras día se expande. Como respuesta, surge otra burda maniobra, digna de prestidigitadores de aldea, pomposamente llamada Ley de Organizaciones Políticas, en la que básicamente se pretende ajustar a los interese del Gobierno un calendario electoral estableciendo, entre otras cosas, la obligatoriedad de elecciones primarias dentro los partidos y agrupaciones políticas.

Dicha normativa, no obstante las observaciones del Tribunal Supremo Electoral, sin duda será aprobada con facilidad en la instancia legislativa digitada y controlada por el Gobierno central, lo cual motivará mayores conflictos, vendettas, rendiciones de cuentas, como ya se expresaron públicamente por los militantes del MAS, amenazando a los miembros del Órgano Electoral con posibles juicios. Con lo cual, la vuelta del boomerang es un hecho, restando esperar a qué testa golpeará.



Tags: vista,Boomerang

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