Cochabamba, domingo 23 de septiembre de 2018
Testimonio y documentos

A Emiliana el feminicidio la golpeó dos veces: le quitó a su hija y a su sobrina

María Lizbeth Carvajal Quispe y Martha Quispe Mamani eran primas y fueron asesinadas por sus parejas. Una madre aún peregrina por justicia.
| | 05 agos 2018 | Ed. Imp.

EMILIANA QUISPE MUESTRA LA FOTO DE SU SOBRINA MARTHA. BENJAMÍN JAMES



Enfrentar el feminicidio de un ser amado es una tragedia difícil de sobrellevar. Lidiar con dos, en la misma familia, ya entraña un dolor inimaginable. Y esto, tan impensable, se hizo real en la vida de Emiliana Quispe, una mujer a la que la violencia machista le arrebató a su hija y a su sobrina en el lapso de dos años.

Desde que era una niña, Emiliana siempre tuvo que luchar el doble para salir adelante en la vida. Ya adulta, trabajó más de 15 horas diarias para sacar adelante a su familia costurando ropa y vendiendo humintas. Ella se describía a sí misma como una mujer fuerte, "un roble".

De largas trenzas negras, una amplia pollera qhochala y piel curtida, su presencia, a pesar de su baja estatura, impone la autoridad ganada a pulso por una mujer luchadora e incansable. Sin embargo, desde el 21 de agosto de 2015, cuando un hombre asesinó con 25 puñaladas a la penúltima de sus cinco hijos, Emiliana se quebró y ya no pudo ser la misma.

María Lizbeth Carvajal Quispe, de 24 años, había conocido a Johnny Vargas Andrade, de 28, cuando la familia tomó en anticrético unas habitaciones en la casa de la madre de él, en Arocagua, Sacaba.

Pese a la oposición de la familia y a los intentos de que María Lizbeth haga su vida en Chile, donde trabajó varios meses, Vargas enamoró a la joven hasta que la convenció de irse a vivir juntos, y de abrir un café internet.

El sexto sentido de Emiliana le alertó del peligro que acechaba a su hija, y se lo advirtió. “Le conté que mientras ella estuvo en Chile este joven golpeaba brutalmente a su hermana menor, y que lo mismo podría hacerle, pero ella me respondió que había cambiado y me prometió que jamás se dejaría pegar", rememora con los ojos llenos de lágrimas.

CELOS ENFERMIZOS Llevaban tres meses viviendo juntos, cuando Johnny contrató a Benjamín Rodríguez para que vigilara si María Lizeth hablaba con otros varones en el internet que ella atendía, mientras él se iba a trabajar como técnico en una fábrica. Durante varios días, Benjamín acudió al internet como usuario y observó a la hija de Emiliana que solo se limitaba a contestar las preguntas técnicas de los cibernautas.

Así se lo describió a Johnny, pero él se enojó porque le había prohibido que hablara con cualquier varón. Entonces comenzó a maquinar el crimen. Y le propuso a Benjamín que lo ayude a que todo pareciera un robo.

Planificó muy bien su coartada: hizo entrar a Benjamín Rodríguez a la casa para que lo aguarde en otro ambiente, salió en bicicleta a su trabajo y pidió permiso para ir al médico alegando un fuerte dolor de espalda. Acudió a la Caja Cordes para sacar ficha y que registraran su nombre, pero de allí se fue rápidamente hasta su casa, antes de que María Lizbeth abriera el internet.

Mientras Benjamín sostenía a María Lizbeth, Johnny la apuñaló una y otra vez en todo el cuerpo. La joven alcanzó a arañar a su pareja antes de morir.

Vargas le entregó a Benjamín equipos de computación y el celular de la víctima con la intención de que el móvil fuera rastreado por la Policía y Rodríguez se conviertiera en el único sospechoso de matarla para consumar el robo del internet.

CONFESIÓN Sin embargo, no contó con el arrepentimiento de Benjamín, quien confesó antes y durante el juicio que Johnny le prometió pagarle 20.000 dólares si lo ayudaba en el feminicidio. El peritaje psicológico del Instituto de Investigaciones Forenses de Cochabamba concluyó que Vargas es un psicópata con problemas sexuales y de alcoholismo.

El caso recién llegó a juicio en febrero de 2017. Emiliana Quispe batalló contra todo lo que se puso en contra. Lideró marchas de protesta junto al colectivo Mujeres de Fuego, del que ahora forma parte, y recorrió medios de comunicación para hacer oír su adolorida voz.

El último día del juicio, a madre se dirigió se dirigió a los jueces. Les dijo que ella no era rencorosa y que no buscaba venganza con el proceso penal, sino justicia. “En el nombre de Dios les hablo, para que me hagan justicia. Me han quitado a mi hija, lo más querido. Estoy muerta en vida. Nadie sabe el dolor que siento. Si no me hacen justicia, el Dios todopoderoso lo hará, porque todo se paga en esta tierra. Pero como madre les ruego, les suplico que me hagan justicia”. El Tribunal de Sentencia 2, tras oír la defensa esgrimida por la abogada de la Oficina Jurídica para la Mujer Jinky Irusta y examinar las pruebas documentales, científicas y testificales presentadas por la Fiscalía, concluyó que eran suficientes para declarar culpable a Johnny Vargas Andrade.

El 3 de febrero de 2017, el hombre fue sentenciado a 30 años de reclusión, sin derecho a indulto, en el penal de El Abra. Su cómplice, Benjamín Rodríguez, también fue condenado a la pena máxima, pero en la cárcel de San Sebastián. Emiliana lloró al escuchar el fallo y agradeció el hecho de que la verdad haya salido a la luz.

OTRO FEMINICIDIO La mujer apenas empezaba a reconstruirse emocionalmente asistiendo a terapias para superar la pérdida de su hija, cuando el feminicidio volvió a golpear a su familia.

El 21 de septiembre de 2017, su sobrina Martha Quispe Mamani, hija de su hermano mayor, fue asesinada con un tiro en la cabeza. Su corazón se hizo añicos cuando lo supo porque, en lo íntimo, sabía que fue otra víctima de la violencia de su pareja, “un policía muy agresivo”.

Emiliana se desmoronó con la noticia. “No sé qué significa esto. ¿Son pruebas, es acaso un castigo? Ya no puedo más con tanto dolor y no entiendo tanta crueldad de los hombres”, confiesa llorando. Sin embargo, una vez más, Emiliana sacó coraje del mismo amor que aún siente por su hija y su sobrina, para luchar con el fin de que haga justicia.

Datos

21

de agosto de 2015 es la fecha en la que María Lizbeth Carvajala Quispe, de 24 años, fue asesinada con 25 puñaladas por su concubino Johnny Vargas Andrade, y su cómplice Benjamín Rodríguez, que fingieron un atraco para tratar de encubrir el feminicidio.

17

feminicidios fueron reportados en Cochabamba, en los primeros siete meses de 2018, de acuerdo a datos de la Fiscalía.

María Lizbeth Carvajal, la hija de Emiliana, en vida.       


Martha Quispe, la mujer que buscaba amor y halló la muerte



MARTHA QUISPE JUEGA CON UNA MASCOTA, ANTES DE MORIR.


A Martha Quispe Mamani nunca le fue bien en el amor de pareja. Su tía Emiliana Quispe cuenta que Martha era hija de su hermano mayor, pero ella la amaba como a otra de sus hijas porque la crió desde que tenía 13 años hasta que se casó a los 20.

“Mi hermano fue abandonado por su esposa y yo me hice cargo de Martha y de su hermanito. Ella tuvo dos hijos con su primer esposo y él la quería mucho”, recuerda. Sin embargo, el buen hombre falleció prematuramente tras un estallido de vesícula que no fue detectado a tiempo.

Martha se enamoró de nuevo y se casó con otro hombre con el que tuvo otros dos hijos, pero este también murió en un accidente de tránsito. Conoció a otro varón que le prometió el mundo, pero que en lugar de ello intentó matarla y tuvo que ser hospitalizada.

“Yo le hablé, le pedí que lo deje y le hice recuerdo que yo salí adelante sola con mis cinco hijos. Siempre fue muy trabajadora, pero estaba tan atada a ese hombre, que cuando descubrió que él estaba con otra mujer, ella era quien le rogaba que no la deje, pero este hombre la abandonó”, dice Quispe.

NUEVA VIDA Los cuatro hijos de Martha, ya grandes, decidieron quedarse a vivir en Santa Cruz, pero ella se vino a Cochabamba para olvidarse de aquel hombre, que además se quedó con los bienes que habían comprado juntos.

Emiliana y Martha siempre fueron muy cercanas. Y cuando su sobrina fue a pedirle ayuda para iniciar un negocio, ella no dudó en extenderle la mano. “Martha me dijo que su expareja la había dejado sin un centavo y que requería prestarse un capital para empezar un negocio”. La mujer era una hábil comerciante. Solía viajar a Oruro a comprar las últimas novedades en frazadas y las llevaba a Santa Cruz, en la época de invierno, para comercializarlas fácilmente.

Emiliana recurrió a dos personas conocidas para solicitarles un préstamo con intereses para Martha, confiando en que ella lo pagaría rápido, por su carácter responsable y emprendedor.

Con el dinero prestado, ella viajaba a Chile para traer celulares, accesorios para móviles, televisores, y carteras, aunque también trabajó períodos de seis meses como niñera en ese país. Y entonces conoció al cabo del Batallón de Seguridad Física de la Policía Javier Vidal V.M.

“En ese momento, ella estaba sufriendo mucho, estaba muy vulnerable por lo que pasó con su expareja. Y tanto soñaba con ser amada, que se fue encariñando con él”. El efectivo trabajaba en una entidad financiera de la ciudad.

Sin embargo, la relación no era estable. Parientes, amigos, vecinos y tres de los cuatro hijos de Martha dijeron que el policía maltrataba a su madre incluso delante de ellos. Los hijos tienen grabaciones de WhatsApp en las que se escucharía al policía amenazando a Martha Quispe.

La mujer vivía en una casita que alquilaba en Villa Armonía. A las cuatro de la madrugada del 21 de septiembre, los vecinos oyeron una detonación, pero creyeron que provino de alguna fiesta por el día del amor o la primavera.

A las 6:00 de la mañana, un panadero halló la puerta de Quispe abierta y, al mirar dentro del patio, la encontró muerta, con una gran herida en la cabeza provocada con un disparo de arma de fuego.

Los investigadores policiales llamaron a los hijos de Martha y estos les contaron que su madre mantenía una relación de un año y dos meses con el policía Javier Vidal V.M., pero ellos no lo querían porque su madre, cuando iba a visitarlos a Santa Cruz, siempre tenía el labio reventado, además de moretones en el cuerpo que intentaba cubrir como si fueran fruto de “caídas accidentales”. Agregaron que su madre era dueña de tres parcelas en Santa Cruz y las alquilaba, pero recién había vendido una de ellas en 30.000 dólares y ese dinero no estaba en su casa, como tampoco había el capital con el que trabajaba.

El policía, según los hijos de Martha, usaba cadenas y anillos de oro que su madre le había comprado. Además, hallaron un video en el celular de Martha en el que el policía le aconsejaba distanciarse de sus hijos para evitar problemas de herencia, pues ocurrían asesinatos por esa causa. En una reunión, lo oyeron decir que si él mataría a una persona, lo haría con guantes y se lavaría con un líquido especial para borrar rastros de la pólvora.

La nuera de Martha Quispe tiene grabaciones en las que la víctima le comenta que fue golpeada por atender una llamada de ellos. Luego se enteraron de que el efectivo había logrado que Martha le compre una moto, artefactos eléctricos, joyas y ropa. Entre sus cosas, hallaron recibos que prueban que ella le envió varios giros desde Chile, por un monto total de 9.464 dólares.

Durante la pesquisa, se descubrió que el policía es casado y tiene hijos. La hipótesis que el Ministerio Público pretende probar durante el juicio previsto para el 8 de agosto es que Javier Vidal V.M. entró con su propia llave a la casa de Martha y, tras una discusión, cuando ella el rogaba que no se vaya, le disparó en la cabeza. Las dos armas de fuego del agente fueron secuestradas y el resultado del peritaje balístico forense es que una de las armas concuerda perfectamente con los puntos, base, forma, del tipo de proyectil con el que Martha fue asesinada.

“Una vez más, ruego que la justicia llegue y honre la memoria de mi sobrina”, dice, siempre llorando, Emiliana Quispe.



El juicio


El Ministerio Público ya tiene todo listo para llevar a juicio oral al policía Javier Vidal V. M. Los jueces ya marcaron fecha para la audiencia: empezará el 8 de agosto de 2018, en Cochabamba.



21 de septiembre de 2017


es la fecha en la que Martha Quispe Mamani, de 50 años, fue asesinada con un disparo en la cabeza, en la puerta de su casa, en Villa Armonía. Las sospechas recayeron en su pareja: un policía que, según sus familiares y vecinos, era muy agresivo con ella y la agredía frecuentemente.


¿Qué y cuándo es un feminicidio?

En Bolivia, la palabra feminicidio comenzó a pronunciarse el 9 marzo de 2013, cuando el presidente Evo Morales promulgó la Ley 348 que castiga este delito con 30 años de cárcel sin derecho a indulto.

El feminicidio es el asesinato de una mujer cometido por una persona que se siente superior a ella y que cree tener el derecho de terminar con su vida, por suponer que es de su propiedad o para ejercer poder sobre esa víctima.


CUÁNDO ES FEMINICIDIO 
El artículo 252 bis del Código Penal de Bolivia señala en relación al feminicidio que “se sancionará con la pena de 30 años de presidio sin derecho a indulto a quien mate a una mujer en estas 9 circunstancias:

1.- El autor sea o haya sido cónyuge o conviviente de la víctima, esté o haya estado ligado a ésta por una análoga relación de afectividad o intimidad, aun sin convivencia.

2.- Por haberse negado la víctima a establecer con el autor una relación de pareja, enamoramiento, afectividad, o intimidad.

3.- Por estar la víctima en situación de embarazo.

4.- La víctima que se encuentre en una situación o relación de subordinación o dependencia respecto del autor, o tenga con éste una relación de amistad, laboral o de compañerismo.

5.- La víctima se encuentre en una situación de vulnerabilidad.

6.- Cuando con anterioridad al hecho de la muerte, la mujer haya sido víctima de violencia física, psicológica, sexual o económica cometida por el mismo agresor.

7.- Cuando el hecho haya sido precedido por un delito contra la libertad individual o la libertad sexual.

8.- Cuando la muerte sea conexa al delito de trata y tráfico de personas.

9.- Cuando la muerte sea resultado de ritos, desafíos grupales o prácticas culturales.

El 80 por ciento de los feminicidios en Bolivia son íntimos, es decir, los feminicidas y sus víctimas se conocieron, tenían o tuvieron lazos sentimentales, emocionales o familiares.




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