Cochabamba, martes 21 de agosto de 2018
OJO ENERGÉTICO

Macri y el laberinto energético que heredó

|  Exministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual Socio de Gas Energy Latín América alvaro.rios@gasenergyla.com | 05 agos 2018 | Ed. Imp.

Argentina está, nuevamente, en el ojo de la tormenta económica. Como dirían en el país del tango, hay un gran “quilombo” y que resulta complejo descifrar y explicar en unas líneas. A continuación intentaremos dar una mirada al laberinto energético que heredó el presidente Mauricio Macri, y en el cual sigue inmerso, sin encontrar salida que conforme a usuarios como a protagonistas en la cadena de valor.

Macri llego al Gobierno con grandes enunciados: Bajar la inflación que rondaba el 30-40 por ciento , salir del cepo cambiario para que los capitales fluyan libremente y se genere inversión, transparencia en la administración, bajar el déficit fiscal que rondaba los 30.000 millones de dólares anuales, y algunos otros. Uno de los temas para lograr llegar a cumplir los enunciados era tratar de salir del complejo laberinto energético en el que se encontraba el país. Recordemos que entre 2013 y 2014, el déficit comercial energético bordeaba los 15.000 millones de dólares/año.

Argentina, por falta de exploración, se convirtió en un gran importador de gas natural de Bolivia y GNL. Fuera que el GNL estuvo costoso por efectos de mercado, los sobreprecios y corrupción hacían que Argentina pagara los precios más elevados del planeta. También debía importar derivados de petróleo (naftas y fuel oil) y electricidad a precios spot. Estas importaciones impactaban fuertemente el déficit comercial por la fuga de dólares. Se debía quitar subsidios y recomponer tarifas, principalmente en gas natural y electricidad, y cubrir costos de acuerdo con la regulación. La quita de subsidios permitiría reducir el déficit fiscal y, además, incrementar la producción de gas y generación eléctrica, bajo inversión principalmente privada y así poder disminuir importaciones y salida de dólares.

Así fue, superado lo del cepo cambiario, se liberó el precio del petróleo para que estos se trancen en el mercado, se quitaron subsidios en un 75 por ciento al gas y electricidad y se adecuaron las tarifas con 1 dólar/20 pesos. Se estimuló la producción de gas natural con precios (7.50 dólares/MMBTU en 2018, bajando 0.50 dólares/MMBTU por año hasta 2021) para que el gas producido compita con el gas de Bolivia y GNL. Los inversionistas comenzaron a interesarse en Argentina. Vaca Muerta comenzó a levantar la producción, llegaron empresas a competir con energías renovables (con garantías del Estado) y los trasportadores y distribuidores de gas y electricidad con mejores tarifas comenzaban a mantener y ampliar la infraestructura. Parecía una Argentina de encanto.

Empero, el gobierno de Macri no logra controlar la inflación, ni alinearla con el tipo de cambio que mantenía ficticio con dólares generados con títulos del tesoro, denominados LEBAC, con elevadas tasas de interés (capitales golondrina). En abril de 2018 se decide gravar un impuesto a estos capitales y estos comienzan a marcharse y el dólar se dispara a casi 1 dólar/30 pesos. Argentina recurre al FMI, el cual facilita hasta 50.000 millones de dólares para que no se produzca el temido corralito de 2001.

El FMI condiciona la entrega a metas negociadas como la reducción del déficit primario (2018 en 2.7 por ciento del PBI y 1.3 por ciento en 2019) para un equilibrio fiscal primario en 2020 y un superávit de 0.5 por ciento en 2021.

Para reducir la inflación, el FMI pide tipo cambio flotante de la moneda y autonomía del Banco Central. Con tarifas fijadas sobre 1 dólar/20 pesos, los inversionistas requieren actualizaciones para seguir invirtiendo y seguramente están revisando sus presupuestos. El Parlamento hace retroceder el avance en sacar parte de los subsidios que se había logrado y esto eleva el déficit fiscal.

Mediante YPF (empresa estatal con abultada deuda) se logra no subir precios de los derivados de petróleo. Se están revisando los estímulos a la producción de gas natural otorgados, se disminuyó el precio de Cammesa a los generadores eléctricos de 5.20 dólares/MMBTU a 4.20 dólares/MMBTU y las inversiones para producir más gas podrían frenarse. El Ministro de Energía acaba de solicitar un nuevo incremento tarifario eléctrico para mejorar el déficit fiscal en cerca de 17.000 millones de dólares/año y vamos a ver cómo le va. Finalmente, se decidió no realizar la Ronda tres para energías renovables que se tenía para octubre. Hay mucho más, pero el espacio nos limita.

Existen muchos interrogantes y nadie sabe dónde terminará todo esto. Usuarios como productores tienen la sensación que todo es de emergencia y no responden a un plan que sea sustentable en el tiempo. El laberinto energético argentino continúa y no se sabe cuándo (ni quién) se podrá salir del mismo.



Tags: heredó,energético,laberinto,Macri

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