Cochabamba, martes 23 de octubre de 2018
OJO DE  VIDRIO

FIL en La Paz

| Escritor, abogado y “Cronista de la Ciudad” ramonrochamonroy@gmail.com | 31 jul 2018 | Ed. Imp.

Esta semana se inaugurará la Feria Internacional del Libro, en La Paz, que reúne a prestigiosos escritores nacionales e internacionales y una afluencia de lectores pocas veces vista en el país. Entre las visitantes internacionales estará la mexicana Laura Esquivel, y también habrá una simpática ceremonia gastronómica en la cual se mostrarán las habilidades culinarias de la cocina criolla y la degustación de los escritores.

Siempre insistiré en la necesidad de hacer, en forma conjunta, una feria de lectores, en homenaje a la constancia del público que produce el éxito de cada escritor y, si embargo, asiste como convidado de piedra, mientras los escritores parecen pavos reales en medio de la multitud. En Cochabamba llegamos a la tercera versión, pero la idea no prosperó, no entiendo por qué. Me enteré allí de la existencia de muchos escritores brillantes a quienes ni siquiera había hojeado y hoy son mis favoritos.

Lo que quiero destacar es que el sábado 4 de agosto el Grupo Editorial Kipus presentará dos libros de dos hermanos. Uno de ellos es Enrique Rocha Monroy, que a fines de los sesenta ganó el premio Vicente Blasco Ibáñez de Valencia, España, con “Medio Siglo de Milagros”. Publicado el libro, concitó la atención de esa enorme generación de escritores de la guerrilla como uno de los pioneros en la introducción de escritores como Joyce, Faulkner, Woolf y otros cuya influencia vino a través de la lectura del boom latinoamericano, que sufrió una renovación total. La prestancia de Enrique Rocha debe figurar en la historia de la literatura boliviana por la amplitud de sus intervenciones, que hoy quizá sonarían menos sólidas, pero lo suyo fue un éxito editorial.

Digo esto porque Enrique es mi hermano y, en esa ceremonia, presentaré un libro que titula “Para descolonizar la filosofía política”, pero, asimismo, porque Enrique me inició en la lectura y la escritura, me dejó su biblioteca y la surtía con títulos exquisitos que solía enviarme de La Paz y yo leerlos aun sin entenderlos.

Así me dio el estímulo para concursar en el Premio Nacional de Ensayo 1975 con Pedagogía de la Liberación, cuyas lecturas y otras adquisiciones de libros se las debo íntegramente. Yo diría que Enrique era la chispa y yo la pradera, él el tigre y yo la selva, pero quizá los dos apelativos últimos me vengan grandes.

Por eso invito cordialmente a mis amigas y amigos en La Paz a este acto de piedad cristiana, que se desarrollará en la Feria del Libro.



Tags: Paz,FIL

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