Cochabamba, domingo 17 de junio de 2018
TEXTUAL

Epónimos de Garrik

|  Abogado, docente e historiador del Derecho imcorajq@hotmail.com | 11 jun 2018

Jonathan Quispe, estudiante de Comunicación de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), fue asesinado vilmente. Hecho por demás lamentable y cruel que el pueblo boliviano, como siempre que se dan estas situaciones, censuró enérgica y valientemente.

El Gobierno, frente a tal suceso, desempeñó el más triste y desvergonzado papel. Primero, acusó a los mismos compañeros del difunto de ser los autores materiales del delito, esgrimiendo para ello el más disparatado argumento del petardo y la canica; luego, no le quedó otra que reconocer que la descarga criminal salió de sus propias fuerzas represivas; finalmente, enmaraña la situación de tal modo que es probable que no se esclarezcan los hechos y tampoco se juzgue a los verdaderos autores.

Este acto criminal, ocurrido en la ciudad que en el pasado podía considerarse como el baluarte del partido gobernante, ha ocasionado que un gran número poblacional de esa populosa urbe se convierta en crítica y cuestionadora de la política y la administración de Evo Morales y sus colaboradores inmediatos.

Llegaron al extremo de exigir la renuncia de algún ministro y pedir soluciones reales para su universidad, que atraviesa grandes dificultades económicas.

Plantean, tanto docentes, estudiantes y administrativos, ser recibidos y escuchados por el Presidente, con la esperanza de que él, enterado personalmente de la grave situación que afronta ese centro de educación superior, pueda dar una solución satisfactoria.

Hasta la fecha, se mantiene el silencio presidencial; es de suponer que tal encuentro no se llevará a cabo, ya que, como es sabido, nuestro gobernante elude enfrentarse a la verdad de los hechos y además tiene una agenda apretadísima.

Próximamente tendrá una entrevista con el presidente ruso Vladímir Putin, en la cual, no es de dudarlo, tratarán delicados problemas bilaterales. Asuntos que serán considerados en las graderías de monumentales escenarios de fútbol. Dada la trascendencia del encuentro, se ha previsto que sea acompañado por una frondosa delegación.

Ante tales circunstancias, y aún consternados de dolor, los trabajadores de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) han decidido recurrir a Álvaro García Linera, según su secretario ejecutivo, Andy Huanca, quien públicamente manifestó: "Quiero invitarle también al Vicepresidente a la Universidad Pública de El Alto, sabemos que no tiene título, que no es profesional, puede convalidar sus materias que cursó en México. Venga, estudie, así va conocer mejor la situación que pasamos”. Añadió, luego, “ invitamos al Vicepresidente a que saque su título en la Universidad Pública de El Alto".

No se puede negar que, pese a las circunstancias y la delicada situación alteña, el sentido del humor y la picardía criolla boliviana sale a relucir aún en las peores circunstancias.

Una característica muy singular y peculiar que los libros de historia han recogido y que sigue repitiéndose en el presente. Somos de una estirpe particular, un pueblo que es capaz de llorar con carcajadas y reír con llanto, del mismo modo que Garrik, el personaje de Juan de Dios Peza.



Tags: Garrik,Epónimos

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa