Cochabamba, viernes 17 de agosto de 2018

Chile: Las flores de mayo

| Licenciada en Filosofía y Letras, magíster en Estudios del Desarrollo, docente e investigadora mire_sanchez@hotmail.com | 09 jun 2018 |

“¿Hasta cuándo las sotanas reprimiendo a las lesbianas? ¿Hasta cuándo el Opus Dei imponiéndonos su ley?”. “¡Basta ya de represión de la Santa Inquisición!” “¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios!” “¡Por un aborto libre, seguro e igualitario!” “¡Por una educación no sexista, no más machos ni fascistas!”. “¡Resistir, persistir y nunca desistir!” “¡No es no! ¿Qué parte no entendiste? ¿La ‘n’ o la ‘o’?”

Son las consignas que estallan el 25 de mayo en la Alameda de Santiago de Chile, y que provienen de las indignadas y furiosas gargantas de más de 20 mil jóvenes estudiantes mujeres.

Ellas exigen acabar con los abusos y acosos de carácter sexual en los planteles educativos del país. Más allá de los protocolos de atención de víctimas, piden por una educación no sexista, cambio en las mallas curriculares, capacitación en materia de igualdad de género, mayor presencia de mujeres en cargos de relevancia. Además, reclaman por el aborto, la desigualdad salarial y los feminicidios.

Lo que comenzó un mes antes con la toma solitaria de la Universidad Austral de Chile, se propagó como un reguero de pólvora alcanzando un mes después a más de 20 universidades que enfrentaron ocupaciones o paros violentamente dispersados por la Policía.

Las multitudinarias manifestaciones chilenas, como la marcha del millón del 20 de enero en Estados Unidos, o la del 8 de marzo en Madrid que convocó a cinco millones de personas, o las del 25 de mayo en Irlanda forman parte de lo que ha pasado a llamarse la “primavera feminista”. Sin embargo, la revuelta de las chilenas tiene una cualidad que las distingue: es extremadamente juvenil, irreverente y creativa. Con pasos de baile, música, torsos desnudos y procaces estribillos de protesta, las estudiantes -muchas de ellas adolescentes de colegio-, conmocionaron y pusieron en jaque a los políticos de la tradicional y pacata sociedad chilena.

La reacción “ante tamaño atrevimiento” no se dejó esperar. Empezó el Ministro de Educación que se refería a las demandas como resultado de las estudiantes de haber experimentado “pequeñas humillaciones y discriminaciones”. O peor aún, la del ex candidato presidencial Tomás Jocelyn-Holt, quien se animó a decir “la calidad de la revolución se mide por el tamaño de los senos de sus musas. Si son turgentes, tanto mejor. Me temo que Chile deberá esperar”. O el mismo Piñeira, que en su discurso de presentación de la “Agenda Mujer” (que no recoge ninguna de las demandas de las jóvenes) asumía que era el tiempo histórico para “cambiar la forma en que tratamos a nuestras mujeres”. Ni que decir de las opiniones de fachos declarados como Teresa Marinovic o la de Gonzalo Rojas.

A pesar de aquellos exabruptos, el 71 por ciento de la ciudadanía las apoyó, señal del verdadero cambio. Así que tiemblen machistas, porque ni sus insultos, ni sus ridiculizaciones, ni sus alucinantes distopías feministas, ni sus falsas verdades lograrán detener al feminismo que hoy está más fuerte y vivo que nunca, porque sus banderas han sido tomadas por la nueva generación de jóvenes, adolescentes y niñas que no marchan solas (¡oh sorpresa viejos caducos!), sino con compañeros que van junto a ellas para acabar con el orden cósmico de su mundo. Así que no hay vuelta atrás, a subirse al carro pues.



Tags: mayo,flores,Chile:

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