Cochabamba, domingo 17 de junio de 2018
DIDASCALIA

La casa del pueblo, el Cardenal y el progreso

|  Máster en Formación Docente e Innovación Educativa pirosofo@gmail.com | 07 jun 2018

Los términos progreso y desarrollo pueden ser comprendidos, con algunas exquisitas excepciones, como sinónimos. La palabra progreso, del latín progressus, indica el ir hacia adelante, el crecimiento, el desarrollo. Por esto, en el mundo de la psicología, por ejemplo, se habla de las teorías del desarrollo humano, para dar a entender cuáles son las características de los niños, jóvenes y adultos en su proceso de crecimiento.

La idea de progreso fue una de las banderas del liberalismo del siglo XIX, de hecho la aplicación del método científico a las ciencias sociales que propuso el empirismo francés nos llevó a pensar que la ciencia y la tecnología harían cada vez más felices a los seres humanos.

En la tercera década del Siglo XX, se planteó la idea de que el verdadero progreso humano venía de la mano de la economía, motivo por el que todo lo demás debía estar al servicio del desarrollo económico.

La gran tragedia de la Segunda Guerra Mundial desbarató todas estas teorías: ni el progreso científico tecnológico, ni el crecimiento económico habían llevado al ser humano a ser más humano, a ser más feliz.

En 1968, el Papa Pablo VI publicó la encíclica Populorum Progressio (sobre el desarrollo de los pueblos), documento en el que planteó que el progreso no solo se refería al crecimiento económico sino al desarrollo integral del hombre, al desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres.

El desarrollo de todo el hombre se refiere al crecimiento de toda su humanidad, esto quiere decir que cada ser humano está llamado a ser cada vez más digno, a disfrutar de la alegría de vivir en fraternidad, solidaridad, justicia, amor, perdón y paz. Esto supone no vivir aisladamente, sino la búsqueda del bien de todos. Y aquí viene el concepto del desarrollo de todos los hombres.

Pablo VI y la Doctrina Social de la Iglesia posterior plantean que el desarrollo debe buscar el crecimiento equilibrado de todos los pueblos, no el bienestar de algunos y el hambre de otros.

Para el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres se requiere como sustento mínimo el respeto de algunos derechos básicos de los seres humanos, como el derecho a la vida, a la identidad, a la ciudadanía, así como también el derecho a la educación, a la salud, al trabajo, a la vivienda, el respeto de los derechos políticos de elegir y ser elegido.

Hace algunos días el futuro cardenal de Bolivia, Toribio Ticona, dijo que la casa del pueblo es una muestra del progreso de nuestro país. Sin duda, se trató de una opinión personal, puesto que el progreso, desde el punto de vista de la Iglesia católica, debería suponer mayores accesos a la educación, la salud, la vivienda, el respeto de los derechos políticos en democracia y el trabajo.

Tomando en cuenta lo que implica la palabra progreso, ¿Podríamos considerar la casa del pueblo como una muestra del desarrollo de nuestro país? ¿Cuánta gente no tiene acceso a servicios de salud, cuántos no gozan de un trabajo digno, cuántos no cuentan con vivienda digna, a cuántos nos faltan los servicios básicos, cuántas familias podrían habitar en el espacio destinado a la suite presidencial? ¿A qué progreso se refería el futuro cardenal Ticona?



Tags: progreso,Cardenal,pueblo,,casa,La

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa