Cochabamba, viernes 19 de octubre de 2018
DE FRENTE

La Justicia empoderada y la democracia

| | 03 jun 2018 |

Cuando una ola de desánimo, asco, pérdida de confianza en la actividad política y toda la institucionalidad estatal recorre en casi todos los países del mundo, en particular en América Latina, empiezan a surgir tenues luces de esperanza sobre la posibilidad de cambios éticos dolorosos como son las cirugías complicadas, pero muy necesarias para evitar el desplome de las democracias debilitadas por la acción de aquellos que se dicen de izquierda, derecha o centro, toda vez que todos ellos, indistintamente, se empeñaron en convertir las arcas de sus países en su caja de libre disposición sin mostrar pudor alguno frente a las develaciones de negociados en adquisiciones y ejecución de obras desde las más pequeñas hasta las faraónicas e innecesarias con las que se restregó la cara de sus pueblos empobrecidos.

La institución que deja caer como gotas de rocío en el desierto señales de cambio es la Justicia; son los tribunales de justicia a los que el gas contaminante de la corrupción no les alcanzó o al menos no provocó el efecto devastador que tiene en países como el nuestro. En efecto, sentencias como las dictadas en Argentina, Brasil y al otro lado del océano en España, dan muestras de que una justicia empoderada actúa con independencia, se sobrepone a las presiones del poder político, económico y de sectores sociales que por las condiciones de precariedad en la que viven, son fácilmente movilizados a cambio de pequeñas dádivas para que apoyen y defiendan una gestión plagada de ilegalidades y corrupción y así evitar que el Órgano Judicial haga su trabajo como mandan la Constitución y las leyes en un Estado que dice ser democrático. Lo que para aquellos países en los que la Justicia actúa con mucho sentido de responsabilidad y dignidad de sus componentes, para Bolivia es un artículo de lujo, por ahora, casi inalcanzable por la miseria espiritual de quienes acceden a ser jueces, fiscales o magistrados/as. Día que pasa el Sistema de Justicia se deteriora, degrada y, en consecuencia, pierde credibilidad, respeto de la ciudadanía y debilita la democracia. Es posible que entre todos/as los/ as que detentan los cargos existan profesionales que lo hacen con sentido de responsabilidad e idoneidad, pero la podredumbre que se devela en las decisiones de las altas esferas no permite identificar a las excepciones existentes. Lo que ocurre en los países mencionados nos hace pensar en que es posible pensar en una justicia que sea una garantía de coexistencia pacífica.



Tags: democracia,empoderada,Justicia,La

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