Cochabamba, viernes 19 de octubre de 2018
CONSTRUIR COMUNIDAD

Semblanza Cerruto en Cerco de Penumbras

|  Docente Filosofía y Letras UCBSP gutimoscovan@gmail.com | 11 may 2018 |

En 1958, Óscar Cerruto renuncia a la dirección de El Diario de La Paz; un año después publica Cerco de Penumbras. De este libro de cuentos, Luis H. Antezana dirá que "marca en la narrativa boliviana el desplazamiento del realismo hacia la ficción".

Cerruto sale del periodismo y pasa de reproducir historias a crearlas. Rapta a la literatura, que hasta entonces pertenecía al patriotismo, tanto bélico como minero, y la encamina hacia el género fantástico, donde se rompe el realismo cotidiano de manera discreta, sin olvidar del todo el asunto de la verosimilitud. Así, para este autor se vuelve una prioridad el explorar las posibilidades, a través de un lenguaje, del mundo que habitan los seres como lugar común. Y esta exploración no tiene vuelta atrás para él, así como no lo hay, tampoco, para sus personajes que atienden al momento de quiebre fantástico de lo cotidiano.

Esta exploración se radicaliza en Cerco de Penumbras. Tanto así se da, que el lector llega a dudar si las situaciones que se inscriben en realidad pueden o están sucediendo, pero nunca descartándolas de antemano, porque no dejan de lado la posibilidad de existir, aunque quizás bajo diferentes formas. En Los Buitres, durante un día cotidiano, el protagonista, en lo que podría considerarse un desliz ocasionado por una breve confusión, se sube a un tranvía. Una vez sentado, esperando ser dirigido por el conductor hacia su hogar, traba mirada con una mujer. El cruce de miradas dura apenas un instante, pero no hace falta más, el in-nombrado protagonista deja, entonces, de ser guiado por el conductor para ser dirigido por una mujer, pues decide no bajar del tranvía hasta que ella no lo haga. Pasa el tiempo y el tranvía sigue y sigue. El hombre no se baja y su guía tampoco. Inevitablemente, el hombre conoce su final y unos buitres lo devoran. Devoran su cadáver, pues la mujer ya había acabado con él. Existen varios detonantes de lo fantástico durante este cuento, pero sobre todo está el intercambio de autoridad que hay entre el conductor (que podría ser considerado, en un primer momento como máxima autoridad en el cuento, aunque nunca se lo llegue a observar) del tranvía y la mujer que en realidad acaba conduciendo al protagonista (hacia su final). Lo que es ficción tiene la posibilidad, en Cerruto, de tener su representación en el mundo "real", y Cerruto no deja de ser un habitante de este, y uno muy activo por su gran cantidad de viajes que realiza para publicar sus escritos, así como también los de carácter oficial como diplomático.

Después de darse un gran paseo por los caminos de la ficción y la poética, Cerruto tratará de volver al periodismo. En 1958 se le presenta la oportunidad de hacerse con la dirección de Última Hora en La Paz. Y tres años después, sin embargo, vuelve a renunciar. Después de todo, parece ser que uno no puede volver a habitar, más que ilusoriamente, la intersección del tiempo y el pensamiento pasado. Para Cerruto, el abandono del periodismo y el realismo marca el fin de una primera etapa y el inicio de una gran potencia que también, eventualmente, culminará dando paso a algo más, una vez más.



Tags: Penumbras,Cerco,Cerruto,Semblanza

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa