Cochabamba, domingo 19 de agosto de 2018
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Estabilidad Financiera 2.0

| Colaborador-EFE Twitter: @DiarioOpinion | 10 may 2018 |

El descalabro financiero de la recesión global de 2008 dio paso a 10 intensos años de regulación y supervisión bancaria. Después de este ingente esfuerzo por parte de autoridades regulatorias, supervisoras y, sobre todo, entidades financieras, cabe preguntarse si nuestro sistema financiero es más resistente a futuros sobresaltos económicos y financieros.

Sin duda, las entidades financieras están ahora más capitalizadas y disponen de más liquidez que antes de 2008, lo que las hace menos vulnerables a shocks semejantes al ocurrido en septiembre de 2008 con la bancarrota de Lehman Brothers.

Por ello, se puede decir que el sistema financiero está actualmente más capacitado para servir mejor a la sociedad en su conjunto, realizando sus funciones básicas (depósitos, préstamos y otros servicios financieros) de una manera más sostenible.

Sin embargo, cabe preguntarse también si el sistema financiero será igual de resiliente ante futuras contingencias adversas de distinta naturaleza a las de la última crisis. Porque las crisis financieras no suelen ser todas iguales, aunque puedan tener algunos rasgos comunes, como excesos crediticios o desequilibrios financieros globales.

Y aquí es donde la respuesta a la pregunta inicial no es tan clara, porque las crisis futuras no sabemos realmente de dónde vendrán. De hecho, las limitaciones de la regulación y supervisión financiera yacen precisamente en que son inspiradas por problemas pasados o recientes.

Y es natural que sea así, pues por una parte es después de las crisis cuando se conocen verdaderamente las debilidades del sistema financiero; y por otra, el desarrollo de potenciales debilidades futuras es menos conocido y por tanto más difícil de regular.

Dicho esto, la supervisión actual incluye elementos preventivos relevantes, pues expone a los bancos a pruebas de esfuerzo -los famosos test de stress- en escenarios de recesiones futuras severas. Se trata, por tanto, de un avance, a pesar de las limitaciones que ya se perciben en estas pruebas, que esperemos sean más robustas de cara al futuro.

En cualquier caso, como ha mencionado recientemente William Dudley (presidente de la Reserva Federal de Nueva York) hace falta un tercer pilar -más allá de regulación y supervisión- para afrontar el futuro con más garantías: una nueva cultura bancaria que fomente el buen funcionamiento de la organización, empezando por la integridad en los comportamientos individuales.



Tags: 2.0,Financiera,Estabilidad

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