Cochabamba, viernes 19 de octubre de 2018
PEZ ESPADA

Yo también te creo

| Abogado y profesor universitario javiespadavalenzuela@gmail.com | 06 may 2018 |

Todo comienza con una fotografía en la que se muestra una frase pintada en una pared cualquiera: “Yo sí te creo, hermana”.

El pasado 26 de abril se conoció la sentencia por la "presunta" violación múltiple a una joven en los Sanfermines de 2016 en España y la Audiencia Provincial de Navarra consideró que los culpables, los cinco integrantes de un grupo denominado La Manada, habían cometido abuso sexual, pero no violación.

A pesar de que las pruebas demuestran que el grupo grabó a una joven de 18 años mientras abusaban de ella y que ellos mismos contaron por WhatsApp lo que había pasado. Luego, le robaron el móvil y se fueron. Producto de esta indignante actuación judicial, se generó un movimiento global bajo la tendencia #Cuentalo y #Yotecreo en las redes sociales, así como marchas en todo el mundo en señal de protesta.

Portales como Twitter se inundaron, además, de relatos de millones de mujeres que han sufrido o sufren abusos sexuales por parte de sus padres o familiares cercanos y que han encontrado, muchas veces bajo el anonimato, la posibilidad, al fin, de contar su historia y desahogarse.

No he durado mucho leyendo esas historias porque siento una profunda empatía con las víctimas y he encontrado algunos testimonios de hombres. Esto también me ha hecho pensar en los miles de casos de hombres que han sufrido violencia sexual en algún momento de sus vidas. Muchas veces creemos que solo la mujer tiene riesgo de ser violada y aunque tiene un grado mayor de posibilidad de que esto ocurra, no es menos cierto que los hombres también tienen la posibilidad de que les ocurra.

No es mi intención restar importancia al gran avance y lucha de las mujeres por un mundo en el que puedan vivir su libertad plena sin tener que preocuparse por un neanderthal que no entiende que NO es NO. Sino que el patriarcado en que vivimos ha llegado a tal grado que es un tema de género y que los hombres no sufrimos acoso, violencia o abusos sexuales. Y justamente por ese estigma es que creo que es igual de difícil para un hombre contar su historia públicamente, por el costo social que representa.

Nadie gana en esto, todos perdemos. La violencia debe parar para cualquier ser humano y creo que esta lucha, de quienes quieren vivir contra los que nos quieren matar, recién comienza.



Tags: creo,también,Yo

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa