Cochabamba, jueves 19 de abril de 2018
PEZ ESPADA

Vale 10 bolivianos

| Abogado y profesor universitario javiespadavalenzuela@gmail.com | 15 abr 2018

Si algo ha repercutido con el anuncio de la emisión de un nuevo billete, no es precisamente el análisis macroeconómico que hay detrás de esta medida, sino un aparente error en el apellido de un líder indígena que para muchos era un total desconocido.

Es preciso aclarar que los líderes chiriguanos son considerados como una especie de mesías. “Tüpa”, en idioma guaraní, significa “Dios”, pero los españoles, pensando que era su apellido, lo castellanizaron a Tumpa.

Entonces, considero que es más importante conocer la historia de este gran guerrero: Apiaguaiki.

La brutalidad de la colonia española se conservó al nacer la República y los nuevos señores mantuvieron el legado de la opresión contra los pueblos indígenas. La resistencia chiriguana se hizo frecuente a partir del siglo XVIII, y no fue hasta 1889 que comenzó la gran rebelión.

Un incidente fue el detonante de la guerra. Una noche del primero de enero de 1892, el corregidor de Cuevo que era karai (blanco), en estado de ebriedad, violó y mató a una chiriguana que lo había rechazado. Esta mujer era pariente de un mburuvicha (capitán local). Durante todo ese mes ardió la cordillera y los chiriguanos atacaron a ganaderos. La reacción del ejército boliviano no se hizo esperar y es en la comunidad de Kuriyuki, donde los chiriguanos sublevados se atrincheraron.

El 28 de enero de 1892, un millar de chiriguanos fueron salvajemente asesinados por el Ejército. Muchos lograron huir, entre ellos, Apiaguaiki, quien posteriormente fue traicionado por sus propios compañeros.

El 29 de marzo, el Dios chiriguano fue llevado a la Plaza de los Sauces (lo que hoy es Monteagudo) y condenado a morir por empalamiento y después colgado. Este fue el fin de toda rebelión chiriguana hasta nuestros días.

Al pueblo chiriguano los bolivianos le debemos el concepto de iyambae, hombres sin dueño.

El historiador Martareli escribiría que jamás se resigan a servir de esclavos, prefieren más bien morir o emigrar a otras partes.

Por su natural independencia aborrecen la sujeción y la esclavitud más que a la muerte. “Morir antes que esclavos vivir”, el refrán de nuestro Himno Nacional es primero un lema chiriguano.

El objetivo del billete se cumplió: devolver a nuestra memoria histórica a aquellos mártires que cambiaron el destino del país. Por ellos, volvamos a abrir un libro de historia porque valen muchísimo más que un billete de 10 bolivianos.



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