Cochabamba, lunes 23 de abril de 2018

¿Resolvemos nuestros conflictos?

| Máster en Formación Docente e Innovación Educativa nestor.arinez@gmail.com | 12 abr 2018

La conciliación extrajudicial es uno de los métodos no adversariales de resolución de conflictos. Si usted tiene un conflicto y quiere, como todo el mundo, que se haga justicia de manera pronta y lo menos costosa posible, le recomiendo acudir a algún centro de conciliación de la ciudad.

Un conciliador lo recibirá y escuchará su caso y, si se trata de un asunto conciliable, le explicará algunos aspectos acerca del procedimiento. Le dirá, por ejemplo, que uno de los principios fundamentales es la voluntariedad, es decir que las partes acuden libremente al proceso y que también pueden abandonarlo de la misma manera. Le explicará también que el conciliador seguirá el principio de imparcialidad, que escuchará a ambas partes y les dará las mismas oportunidades de intervención. Finalmente, el conciliador le comentará algo acerca del principio de confidencialidad, para que usted tenga la tranquilidad de que la información será bien resguardada durante el proceso y que todas las notas que, eventualmente, se pudieran tomar durante las sesiones serán destruidas.

Mientras dure el proceso de conciliación no espere que en algún momento el conciliador decida cuál será la solución a su conflicto. Aunque por ley está habilitado a sugerir posibles acuerdos, los conciliadores evitan hacerlo porque quienes conocen cuál es la mejor solución son las partes involucradas.

Por este motivo, la conciliación extrajudicial le devolverá a usted un par de cosas importantes que a lo largo de su conflicto había ido perdiendo: por un lado, le restituirá la posibilidad de comunicarse con la otra parte en conflicto. Muchas veces, pensamos que las alternativas para resolver nuestras controversias se han agotado porque hemos decidido romper la comunicación con el otro. La conciliación, por medio de un tercero neutral, le devolverá la posibilidad de comunicarse y alcanzar un acuerdo. El segundo aspecto que este proceso le devolverá es su propia libertad. Si usted había pensado dejar su conflicto en manos de unos abogados que lo representen y de un juez que dicte sentencia, usted perdió su propia capacidad de tomar decisiones sobre sus asuntos y la entregó a terceros que, por un método litigante, tendrían que solucionarlo. ¿Por qué no resolver usted mismo las cuestiones que le afectan?

Este proceso, por otro lado, supondrá también una metanoia en su vida, es decir una transformación. El hecho de hablar abiertamente sobre el conflicto le ayudará a entenderlo mejor, pero más le ayudará escuchar de manera respetuosa y activa a la contraparte, quien le mostrará el otro lado del asunto. La conciliación será pues una especie de salón de los espejos en el que usted podrá mirarse a sí mismo de frente, de costado y de espaldas, de tal manera que se conozca mejor. Le enseñará también a separar a las personas de los problemas, usted se dará cuenta de que no se trata de eliminar al otro, sino al problema.

El proceso de mediación puede durar dos o tres sesiones y al finalizar se escribe y firma un acta donde se establecen los acuerdos. Este documento tiene valor de cosa juzgada, de tal manera que si alguna de las partes no cumple, un juez puede ejecutarla. Sin embargo, un gran porcentaje de los acuerdos alcanzados en conciliación se cumplen, porque son producto de la decisión y libertad de las partes. ¿Resolvemos nuestros conflictos?



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