Cochabamba, martes 11 de diciembre de 2018

Sin público no hay obra

| Comunicadora estratégica, especialista en género y cultura. Activista de Telartes y feminista masiva00@gmail.com | 09 abr 2018 |

No dejo de admirarme con los procesos creativos de la producción de eventos y actividades culturales: todo lo que hace a la gestión y producción artística y cultural. Una capacidad creativa medible en estética, contenido y agilidad con la que fluyen estos procesos. Sin embargo, no siempre las actividades son exitosas y uno de los motivos fundamentales es porque no se estudian ni desarrollan los públicos. Se espera llenar salas, romper taquilla o vender los productos culturales como por arte de magia o por efecto magnético.

En Bolivia, por demás, es sabido el fracaso de las gestiones del Ministerio de Culturas, pero más allá de esta particularidad nacional, las primeras preguntas del tema serían ¿quiénes y cómo trabajar los públicos? Fijándonos en los centros culturales, hay un desfase entre la importancia dada a la producción y realización de las actividades y eventos, que a lo que siente y piensa el público.

A los públicos (universo abstracto) es necesario conocerlos, saber qué les interesa, informarnos de su nivel de satisfacción luego de haber experimentado/consumido una actividad artística y cultural específica. Esto nos llevará a caracterizarlos, categorizarlos y segmentarlos; reconocerles el rol que tienen para los objetivos de la actividad o evento artístico y cultural. Para esto, el investigador Jaume Colomer Vallicrosa propone las categorías de: públicos con demanda inexistente o negativa, públicos con demanda latente, públicos primerizos, públicos ocasionales, públicos regulares y públicos amigos o colaboradores. También está la propuesta de la investigadora Ana Rosas Mantecón, quien aporta con públicos actuales, públicos potenciales y los no públicos.

Para desarrollar la noción de públicos y consumidores culturales como unidad de análisis y trabajo, es posible apoyarse de las herramientas de marketing actuales, en específico de lo conocido como CRM (Gerente de Relaciones con los Consumidores). De hecho, el marketing ha incorporado el enfoque cultural para estudiar desde hábitos o creencias hasta escalas de valores de los consumidores.

Los públicos no nacen, sino que se crean y, por ende, se estudian y gestionan. Los públicos son consumidores y al mismo tiempo son portadores de cultura. Urge dejar de subestimar la importancia del desarrollo de públicos como parte de la gestión cultural. Ahora, el desafío es identificar y contratar a un CRM de la cultura. ¿Quién sería la persona y el perfil que debiera asumir estas funciones? Dependerá de la naturaleza y objetivos de la organización.



Tags: obra,hay,público,Sin

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