Cochabamba, martes 11 de diciembre de 2018

La corrupción en América Latina

| Columnista de EFE editoriales@opinion.com.bo | 09 abr 2018 |

Recientes estudios sobre la corrupción en la región latinoamericana, que aparece en promedio con un puntaje de 32 puntos sobre 100 en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional (IPC), señalan que América Latina siempre ha padecido, salvo las honrosas excepciones de Uruguay, Chile y Costa Rica, de una corrupción endémica.

No estamos frente a un fenómeno episódico, sino a un problema de carácter histórico, estructural y sistémico. Ello significa que no se podrá erradicar la corrupción con soluciones coyunturales si es que no se modifican las estructuras.

A este esfuerzo, que pasa por reorganizar profundamente el Estado, hay que agregarle el no poco significativo reto de cambiar una cultura que se ha vuelto tolerante con la corrupción, asumiéndola como parte de la vida cotidiana, y como un mecanismo de movilidad y ascenso social, cuándo no un medio de subsistencia, sobre todo entre los más pobres.

La "normalización de la corrupción" genera anomia social frente a la problemática que esta produce, y en muchos casos es una explicación de por qué no hay explosiones sociales más frecuentes y sostenidas frente a los recurrentes escándalos que remecen a nuestros países.

Esta convivencia con la corrupción, incorporada como parte del diario vivir, promueve actitudes como el "roba pero hace", y contribuye al fortalecimiento de una mezcla de cinismo y frustración, que determina una resignación fatalista frente a tan grave problema social.

En los países subdesarrollados, la corrupción tiene un efecto pernicioso: profundiza la pobreza, impide el desarrollo y afecta la gobernabilidad. En última instancia, es un impuesto que pagan los más pobres de la sociedad.

Estas consecuencias negativas son más visibles y devastadoras cuando se trata de casos de lo que hoy, en la terminología de Transparencia Internacional, se denomina "Gran Corrupción", aquella que es cometida por autores con gran poder (político y/o económico), que moviliza ingentes cantidades de recursos y tiene un impacto severo en los derechos fundamentales.

Un típico ejemplo de gran corrupción fue el llamado "caso Fujimori-Montesinos", en el que una red corrupta capturó literalmente el Estado peruano y lo puso al servicio de sus intereses criminales durante una década.

Durante ese período, se saquearon los recursos públicos (no hay una cifra exacta, pero los cálculos más conservadores señalan un desvío de fondos que supera 600 millones de dólares).



Tags: Latina,América,corrupción

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