Cochabamba, miércoles 23 de mayo de 2018
ICONOCLASIA

“Cosa juzgada fraudulenta”

| | 11 feb 2018

Un grupo de ciudadanos que apoya los resultados del 21F anunció su intención de viabilizar una acción de nulidad por “fraude procesal” contra la sentencia 0084/2017 que allana la reelección presidencial indefinida de nuestro mandatario Evo Morales. Los motivos: la sonada constatación, difundida en las vísperas, de que el referido fallo fue proféticamente citado, por los pitonisos del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), en los fundamentos de otra resolución constitucional (sentencia 996/2017 relativa al caso FOCAS) que, extrañamente, es de data anterior.

Quienes cierran filas en torno a la reelección presidencial, seguramente invocarán el principio de “cosa juzgada”. Una sentencia adquiere tal calidad, cuando no puede ser alterada o revocada por ningún mecanismo, procedimiento o medio impugnatorio. La irreversibilidad y la inmutabilidad son características consustanciales de este principio. Golpe definitivo de mallete y caso cerrado. Ni siquiera la falibilidad humana o la perfectibilidad del conocimiento y de la justicia pueden, en principio, oponerse contra la naturaleza inquebrantable de la cosa juzgada. Un proceso judicial no puede quedar indefinidamente abierto, supeditado al descubrimiento de nuevas técnicas de investigación y averiguación de la verdad, no puede estar condicionado, eternamente, por el surgimiento de nuevas pistas o evidencias, o por el hallazgo futuro de eventuales errores. Convencionalmente, debe darse por concluida una controversia judicial, aun sabiendo íntimamente que la sentencia final podría reflejar, no una verdad absoluta, sino una simple hipótesis plausible, argumentativa, fundada en un conocimiento siempre limitado.

En el caso de las sentencias emitidas por el TCP, es cierto que las mismas no pueden ser apeladas. Pero, habría que distinguir entre la cosa juzgada formal y la material. La primera implica, solamente, que una sentencia es inimpugnable dentro el mismo proceso en que fue emitida (agotamiento de recursos), lo que no significa, empero, que su contenido no pueda ser alterado activando otro proceso ante otra instancia jurisdiccional. Bajo estos términos, la sentencia que abre el camino a la reelección posee únicamente la calidad de cosa juzgada formal; no es indiscutible ni inmodificable. El fallo en cuestión no se circunscribe a una labor de control de constitucionalidad, sino que efectúa un control de convencionalidad (contrastación entre la norma cuestionada y la Convención Americana de Derechos Humanos), y siendo esto así, deja abierta la competencia ulterior de la Corte IDH para que sea esta instancia la que emita un veredicto final sobre la controversia, pues este Tribunal es el máximo intérprete de la Convención, encargado del control concentrado de convencionalidad. Por eso, lo dictaminado por el TCP, con base en la interpretación de la Convención, es susceptible de ser modificado por la Corte IDH.

En segundo término, la doctrina y la propia jurisprudencia de la Corte IDH reconoce lo que se llama la “cosa juzgada aparente” o “fraudulenta”, que es aquella que emerge de un proceso amañado, llevado a cabo por medio del ardid y la componenda, vulnerando groseramente el ordenamiento jurídico. La sentencia emanada de tal proceso fraudulento no puede tener la condición de firme; es susceptible de ser anulada. Y esto es lo que acontece con la Sentencia 0084/2017 sobre la reelección presidencial, la cual ya estaba prefabricada y maquinada antes siquiera de que la acción o la demanda sea admitida por el TCP, lo que devela la ausencia de imparcialidad e independencia de este tribunal.

El argumento del simple “error material” es insostenible. Los tribunos seguramente alegarán que la sentencia del caso FOCAS es en realidad posterior y que hubo un “error” en la fecha que consigna. Dicha explicación podría pasar por razonable (dada la arraigada y consuetudinaria práctica de predatar resoluciones para aparentar el cumplimiento de plazos), de no ser por un hecho innegable: revisando la gaceta y la página del propio TCP, uno se percata de que la Sentencia 996/2017-S2 de 25 de septiembre, que es la que cita sibilinamente a la sentencia sobre la reelección dos meses antes de que esta sea “emitida”, guarda una perfecta relación cronológica con las sentencias que la preceden (996/2017-S1 de 11 de septiembre) y con las que le siguen (996/2017-S3 de 29 de septiembre).



Tags: fraudulenta”,juzgada,“Cosa

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