Cochabamba, sábado 24 de febrero de 2018
Mis circunstancias

Cielo o infierno, y viceversa

| | 08 feb 2018

Hasta los filósofos más detractores del fútbol, en su época, se rindieron ante uno de los fenómenos mágicos sociológicos contemporáneos de la historia.

Por eso, faltando horas para el lance entre Wilstermann y Oriente Petrolero, inédito en Sucre, por pasar una fase preliminar de la Copa Libertadores de América, se percibe la expectativa, muy a pesar de los problemas climatológicos que se sufre en Cochabamba.

Unos se complican la vida con la política, la religión, el sexo opuesto o con el fútbol. Es una decisión absolutamente personal, sin coerción, pero que implica una influencia decisiva, en la medida de nuestra propia voluntad, según nuestra educación e información.

Con el fútbol se experimentan emociones muy fuertes, felices o tristes, mezcladas con una serie de estados, hasta patológicos, que si no se controlan adecuada y oportunamente, provocan desbordes, lindantes con actos delictivos.

Por eso, lo ideal sería ver un partido de fútbol como una película, buena, mala o regular, aunque con protagonistas que gozan de nuestra simpatía, pero que nos distraen solo el tiempo que se proyecta.

Sin embargo, el fútbol es otra cosa, mueve todos nuestros sentidos y lo único que cabe es recomendar no llegar al fanatismo, que siempre tiene malas consecuencias.

En el fútbol, los protagonistas se encuentran en un péndulo fluctuante, entre el cielo o el infierno, de la noche a la mañana, son héroes o villanos, amados u odiados, sin medias tintas. Pocos son los obsecuentes que dicen estar, en las buenas y en las malas.

Ahí lo tienen al poderoso Real Madrid, deambulando por la canchas, extraviado en un laberinto, con sus millonarias figuras, hasta su resurgimiento.

Por eso, aprendamos a disfrutar de los momentos felices y soportar con dignidad los contrastes, que son oscilantes en el fútbol, como en la vida misma.

Se trata de levantarse, caerse y levantarse, una y otra vez, como lección de vida diaria, con el añadido de que nadie está obligado a nada; es una pasión elegida libremente.

Wilstermann le ganó a Oriente en Santa Cruz, contra todo pronóstico. Hoy puede refrendar su pase para jugar contra Vasco de Gama en la próxima estación, pero para eso tiene que jugar 90 minutos intensos, que veremos millones de seguidores del fútbol.



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