Cochabamba, jueves 18 de enero de 2018
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INNOVACIÓN Y FINANZAS

| | 14 ene 2018

Como sabemos, la banca tiene dentro de sus funciones principales la financiación a los diferentes sectores económicos en el país. Como el caso del sector de la construcción, al que los bancos han estado acompañando en su crecimiento los últimos años, otorgando créditos de capital de inversión, capital de operación y la emisión de boletas de garantía. En efecto, del total de la cartera productiva, uno de los sectores más dinámicos y beneficiados ha sido la construcción, con un crecimiento de casi 3.000 millones de bolivianos de septiembre de 2016 a septiembre de 2017. En el mismo periodo, los otros dos sectores económicos favorecidos con montos similares han sido la industria manufacturera y la agricultura/ganadería con 3.384 millones y 3.200 millones de bolivianos, respectivamente. Asimismo, en esta gestión, según datos de la ASFI, al tercer trimestre, el financiamiento productivo de la banca estaría compuesto principalmente por la industria manufacturera (38.6 por ciento ), la construcción (24.7 por ciento ) y agricultura/ganadería (24.6 por ciento ). Este 24.7 por ciento , que representa el sector constructor de la cartera productiva, resulta en un 11 por ciento de la cartera total de la banca que equivale a 2.100 millones de dólares aproximadamente.

Por lo tanto, actualmente el sector constructor es muy importante para la banca y nuestra economía. Es un sector que ha recibido gran parte de la inversión pública y privada destinada para la construcción de obras y la edificación de inmuebles, generando en el país 500.000 empleos directos y un millón y medio de empleos indirectos, además de su efecto multiplicador al demandar productos y servicios de otras industrias manufactureras, de servicios y comercio como fábricas de cemento, fierro de construcción, materiales de construcción, etc. Pero también es un sector al que hay que prestarle mucha atención porque su comportamiento es del tipo “ascensor” ya que cuando cae lo hace drásticamente y cuando se recupera también lo hace muy rápido.

Lo que preocupa es que para la gestión 2017 se proyectaba inicialmente un crecimiento del 8 por ciento del sector construcción, manteniendo el ritmo positivo que se había registrado en los últimos años. Sin embargo, las recientes proyecciones del Ministerio de Economía señalan solo un crecimiento del 4.7 por ciento del sector y las proyecciones de la Cámara de la Construcción son más pesimistas y señalan un decrecimiento de -1.3 por ciento . Este comportamiento se debería, según el gerente de Cadecocruz, a que “existen muchas obras paralizadas en todo el país, y que entre los principales factores que provocan el comportamiento sería la falta de pago de planillas de las construcciones por periodos de hasta seis meses por parte de las alcaldías y gobernaciones, además que solo se ejecutó un 80 por ciento de la inversión pública proyectada para 2017”.

Ante esta situación, es necesario que los empresarios del sector constructor, la banca y el Gobierno tomen medidas de manera anticipada, al comenzar 2018. La Cadecocruz ha propuesto tres medidas para combatir esta situación: descontar las planillas de avance de obra en las entidades financieras para devolver liquidez a las empresas y reactivar las obras paralizadas; que las empresas extranjeras se presenten a las licitaciones de obras públicas asociándose con empresas nacionales hasta al menos el 30 por ciento de los proyectos; y que las empresas puedan presentar pólizas de seguro, además de las boletas de garantía. El Gobierno debería seguir apoyando a este importante sector ejecutando el 100 por ciento de las inversiones presupuestadas, además de tomar otras medidas que eviten su debilitamiento y, finalmente, la banca, que tiene una importante cartera crediticia y contingente en el sector, debería reaccionar de manera proactiva para descontar las planillas de obras y reprogramar las operaciones en mora considerando los problemas en los flujos de caja ajustados que presenta el sector por las obras paralizadas. Es oportuno y necesario evitar la crítica de algunos constructores de que “la banca te pone el paraguas cuando hace sol y te lo quita cuando llueve”.



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