Cochabamba, miércoles 12 de diciembre de 2018

La acogida de refugiados, desafío pendiente para un nuevo gobierno de Merkel

| Berlín | Efe | 07 ene 2018 |

La llegada a Alemania de alrededor de 1,3 millones de solicitantes de asilo desde 2015 marcó la última legislatura de la canciller Angela Merkel y es ahora el principal escollo para la formación de una nueva gran coalición, en medio de las exigencias bávaras de restringir la acogida



Las conversaciones entre Merkel y el socialdemócrata Martin Schulz se abrirán formalmente el domingo, pero la atención estaba centrada hoy en la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), brazo regional de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller y representante de la línea dura frente a los asilados.


Horst Seehofer, líder de la CSU, recibió por tercera vez como invitado de la convención de Año Nuevo de su partido al primer ministro húngaro, Viktor Orban, enemigo declarado del sistema de cuotas de refugiados que defienden tanto la Unión europea (UE) como Merkel.


"Espero que el señor Seehofer marque diferencias claramente en ese tema" con Orban, advirtió el también expresidente del Parlamento Europeo Martin Schulz antes del encuentro de la CSU, que se celebró en el convento bávaro de Seeon.


Ante los medios, el primer ministro húngaro aseguró que su país es un Estado de derecho que se atiene "a la voluntad de sus ciudadanos y de los europeos de que se proteja sus fronteras", mientras Seehofer le dedicaba palabras de "respeto", además de amistad y lealtad, sin el menor asomo de crítica.


La mera presencia de Orban en Seeon era un nubarrón ante la reunión del domingo y un exponente de la doble estrategia de la CSU, tan concentrada en la formación del nuevo gobierno en Berlín, como en su campaña para las próximas elecciones regionales bávaras.


La CSU ha liderado desde 1957 todos los gobiernos de ese próspero estado federado (Land), casi siempre con mayoría absoluta, pero ahora teme una caída de votantes a favor de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a lo que pretende hacer frente con un giro a la derecha.


En la anterior legislatura ejerció casi de oposición interna a Merkel, a la que presionó -sin éxito- para que limitara la acogida de refugiados, desde su posición de líder del "Land" por el que ingresó en Alemania la mayoría de los peticionarios de asilo.


Ahora acudirá a la negociación con la CDU y el SPD con propuestas para recortar las ayudas a los refugiados, mantener la restricciones a la reagrupación familiar impuestas durante la crisis migratoria y acelerar las expulsiones de los peticionarios rechazados.


Tales aspiraciones son parcialmente compartidas por la CDU e incluso el SPD, aunque no en los beligerantes términos de la CSU, más propios de una campaña electoral que de una negociación entre partidos que ya han sido socios de coalición.


El objetivo de reducir la llegada de refugiados se logró a partir de 2016, tras firmarse el acuerdo migratorio entre la UE y Turquía y cerrarse la ruta de los Balcanes, después de recibir en 2015 la cifra récord de 890.000 peticionarios de asilo.


Del máximo histórico se pasó en 2016 a 280.000 solicitantes y en 2017 se bajó a los 172.730, cómputo hasta noviembre y aún provisional.


Si en noviembre de 2015 llegaron 206.000 peticionarios, en ese mismo mes de 2016 se bajó a 26.500 y en 2017, a 18.700.


La CSU insiste en limitar el reagrupamiento familiar con el argumento de que levantar las restricciones dispararía la llegada de nuevos refugiados tras el descenso sostenido de esas cifras: de los 114.000 familiares llegados a Alemania en 2016, se bajó el año pasado a 85.000.


Alemania ha dejado atrás el gran desafío logístico que supuso, en 2015, acoger a cientos de miles de refugiados en todo tipo de dependencias provisionales y del desbordamiento se ha pasado a la descongestión de la mayoría los centros de acogida primaria.


La gran asignatura pendiente sigue siendo ahora su incorporación en el mercado laboral, base de su integración social, un reto que probablemente no se resolverá en la presente legislatura, sea cual sea su gobierno.


La Oficina Federal para la Migración y Refugiados (BAMF) estima que un 70 por ciento de los asilados está en disposición de trabajar, pero para hacerlo, debe invertirse en su capacitación profesional y en el aprendizaje del idioma, lo que lleva entre tres y seis años.


Hasta finales de 2017 apenas 25.000 del millón largo de personas llegadas a Alemania en dos años había logrado dar el salto a la vida laboral. EFE




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