Cochabamba, domingo 18 de noviembre de 2018
PEZ ESPADA

La vida

| | 07 ene 2018 |

El hombre sueña con crear vida en un laboratorio, desde el Frankenstein de Mary Shelley hasta el Yo Robot de Isaac Asimov. Sin embargo; ¿alguna vez ha analizado el fabuloso camino que recorre para obtener vida?

Todo inicia con una eyaculación a 70 km/h, donde 300 millones de espermatozoides parten juntos. Menos de un 20 por ciento son sanos y empiezan la carrera medio muertos. El recorrido al útero es una travesía; al inicio un ácido, con pH inferior a 6 va friendo a otro gran grupo en los primeros 30 minutos. Un saldo, de pocos millones, alcanzará el cuello uterino, allí otro montón quedará pegado y retenido hasta su muerte. Los afortunados consiguen ingresar a un laberinto formado por una multitud de diminutos túneles que no llevan a ninguna parte. Solo el 1 por ciento de los espermatozoides que iniciaron la aventura es capaz de llegar al útero, donde son considerados células invasoras y, como tal, atacados sin piedad por miles de leucocitos. Las trompas de Falopio poseen un sistema de reconocimiento celular y solo los espermatozoides con las moléculas adecuadas podrán pasar, algunos agotados por el viaje quedan varados en las paredes, incapaces de continuar. A escasos centímetros del óvulo, los pocos espermatozoides que sobreviven reciben señales químicas para no extraviarse. El óvulo, envuelto en varias capas de células, protege y dificulta la entrada, se resiste y no permite que cualquiera que llegue sea el triunfador. De los 300 millones de espermatozoides que comenzaron cerca de una docena llegó al final, pero solo uno de ellos será capaz de entrar y mezclar su material genético con el objetivo de crear una vida. Para completar la misión, este espermatozoide deberá destruir su propia cabeza con el afán de abrir un hueco en la corteza del óvulo. Una vez que entra, los otros que intentaban ingresar cesan su actividad y mueren, pues el óvulo se cierra. Un sola oportunidad entre 300 millones triunfa ante la adversidad. Nunca se rinde, nunca se cansa. No abandona. Simplemente lucha. Considerando que ese espermatozoide tuvo que recorrer 18 centímetros(cm) de camino a una velocidad de 0.0025 cm/seg. que representa una distancia de 1000 veces su tamaño, ¿Por qué las personas no se consideran especiales? ¿Por qué se rinden fácilmente? La vida se nos ha dado una sola vez para alcanzar victorias después de las derrotas. La vida está hecha para atravesarla con valentía, sin dejar de luchar jamás.



Tags: vida,La

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