Cochabamba, domingo 18 de noviembre de 2018
CONSTRUIR COMUNIDAD

La universidad al rescate

| | 05 ene 2018 |

El siguiente relato de una maestra que trabajaba en una escuela rural cayó en mis manos: había notado que uno de sus estudiantes más pobres asistía descalzo a clases. Ella organizó una colecta pero no le dieron los zapatos, sino el dinero. A los pocos días vieron que todavía seguía descalzo y obviamente, pensando lo peor, interrogaron al chico sobre la razón de ello y él les respondió que con el dinero ¡se había comprado un libro!
Más allá de que la narración muestre una triste realidad y situaciones a las que los profesores deben enfrentarse, lo que quisiera resaltar es algo no tan frecuente en colegios públicos o privados, y es el interés por la lectura y cómo el aprender puede ser prioritario incluso más que la satisfacción de las necesidades primordiales.
Si bien el aprendizaje puede lograrse a partir de la experiencia y de la aproximación y comprensión de los hechos, también es cierto que, en este sentido, una vía privilegiada para la profundización y aprehensión de conceptos más abstractos y universales, es la palabra escrita. Por ello la importancia de la lectura en la formación de estudiantes y profesionales.
Se sabe que los jóvenes de hoy leen más, comparativamente con sus similares de generaciones anteriores, pero su lectura no es mejor, ni la complejidad y temática de los contenidos es cualitativamente más elevada. Leer y escribir chats todo el día contribuye muy poco a la formación de competencias de lectoescritura crítica.
En este contexto, las estrategias de lectura y escritura permiten la gestión y el abordaje a la información, que hoy en día se presenta como excesiva y caótica, para transformarla en conocimiento útil.
Y es que comprender lo que se lee no es suficiente si no se tiene una idea de la lógica subyacente de los textos que permitan identificar claves de lectura para una interpretación correcta y crítica de una manera consciente, lo cual, a su vez, potencialmente permitiría no solo la sistematización del propio conocimiento, sino el intercambio y la producción de nuevos conocimientos, o al menos, la formulación de hipótesis personales frente a fenómenos específicos en cualquier disciplina o contexto.
A decir de docentes de la Universidad Católica Boliviana San Pablo, los estudiantes que ingresan a la universidad no están suficientemente capacitados con herramientas de comprensión para interpretar puntos de vista e intencionalidades que subyacen en cada texto; además que ambos procesos exigen disponer de un amplio conocimiento cultural actualizado con el que no cuentan debido al poco reforzamiento en los hábitos de lectura.
Si a ello se suman fenómenos como la posverdad y la manipulación intencionada cada vez con mayor descaro se les mercantilizan contenidos, sean estos comerciales, políticos e incluso sociales, se entiende que leer es importante, informarse está bien, pero desarrollar criterio para discriminar la avalancha de información es vital.
En tal sentido, la propuesta es el desarrollo del pensamiento crítico, reflexivo, que permita superar la instrumentalización y mecanización del conocimiento, vinculándolo a la realidad social y cultural, para ejercitar respuestas a las demandas y problemas de la sociedad.
Por tanto, la universidad realiza esfuerzos por la formalización de este proceso lector en las aulas a través de la promoción de estrategias cognitivas y metacognitivas de lectura, comprensión, reflexión y producción de ideas a partir de la apropiación de procesos metodológicos que permitan desarrollar todo el proceso con una mirada que no pierda de vista el entorno histórico y social.



Tags: rescate,universidad

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