Cochabamba, jueves 14 de diciembre de 2017
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DIDASCALIA

El grupo del 35

| | 07 dic 2017

Las recientes elecciones judiciales nos han dejado muchos aspectos para analizar y reflexionar. Queda claro que el carácter ha sido político, que el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) ha clarificado la naturaleza de plebiscito de ese evento. Era de esperarse el amplio resultado del voto nulo (51.36 por ciento hasta el momento en que escribo esta nota), aunque también resulta sorprendente la participación del 84.11 por ciento del padrón.

Otro dato que llama la atención y sobre el que quiero reflexionar es el porcentaje del voto válido, 35 por ciento . Esto quiere decir que esa porción de la sociedad aún apoya al MAS, los analistas lo denominan el voto duro del partido de Gobierno. Después del fallo del TCP y tomando en cuenta el enorme afán de poder de Evo Morales, ¿quiénes podrán estar dentro de ese 35 por ciento ?

La gente espejo. Es decir todas aquellas personas que todavía se ven reflejadas en Evo. Los que en determinado momento levantaron su voz diciendo “Evo soy yo”. Se trata de gente que lo ha conocido como cocalero y ha visto su ascenso político. La admiración no les permite ver al verdadero Evo, y la promesa de cambio todavía obnubila su capacidad crítica.

Lo apoyan también los “amarrahuatos”, gente que está dispuesta a ponerse de rodillas delante del caudillo para atarle los cordones de sus zapatos. No lo hacen gratuitamente, están motivados por un interés o por el miedo. El interés es el de conservar una pega segura en cualquier empresa estatal o servicio público, ya que desde allí, como se ha visto con el Fondo Indígena, pueden hacer que se les deposite miles de dólares a sus cuentas personales o, finalmente, pueden desfalcar algún banco estatal.

Otros mantienen un interés político debido a que en el ejercicio de cargos públicos han encontrado el antídoto a su complejo de inferioridad, por eso son autoritarios, abusan del poder, se burlan de los que piensan distinto y no tienen reparos en insultar a nadie, a nombre del Presidente indígena. A ellos, por su salud (¿?) psicológica les conviene que Evo siga en el poder.

Mucha de esta gente está dispuesta a hacer lo que diga el Presidente por temor a recibir un cobarde rodillazo por parte del capitán del equipo. Por este motivo, ninguna crítica es permitida y mucho menos cualquier atisbo de deslealtad al partido. “Si pienso distinto estoy en contra y recibiré un castigo”, es la triste reflexión de esas personas.

En el grupo del 35 por ciento están también los esquizofrénicos, aquellos que son conscientes de que la corrupción, la falta de valores y la amoralidad campean por los espacios de Gobierno, pero piensan que alineándose a ellos pueden hacer algo. Esta pobre gente, que conscientemente comienza a negarse a sí misma, termina rindiéndose ante los caprichos del Mandatario.

También está la gente que necesita la pega, que se sabe tan incompetente que no podrá hallar nada más fuera de la esfera gubernamental. Mientras se pueda, hay que aprovechar de calentar un espacio público y ahorrar, porque más adelante, como bien lo saben, no serán capaces de ganar cargos por méritos.

Finalmente, y no menos importantes están los ingenuos (usted llámelos como quiera, amable lector) que, aun no siendo del MAS y observando el escenario político, todavía creen en el proceso de cambio y han votado por los candidatos judiciales.



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