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Desde Afuera

América Latina: cuadro de situación

| | 07 dic 2017

Siempre sonará estimulante eso de respetar "el veredicto de las urnas". Políticamente, nada más saludable que el pueblo (o, si así lo prefiere, "la gente", "la sociedad") elija democrática y periódicamente a sus gobernantes, para que el Estado de derecho y las instituciones continúen funcionando con normalidad. ¿Dije "normalidad"? ¿Dije "Estado de derecho"? Naturalmente, me refería al ideal de la democracia. No como la de Honduras, donde el pueblo (la sociedad, la gente) concurrió a las urnas teniendo enclavada, en el corazón del territorio, la mayor base militar del Pentágono en América Central. O Brasil, donde un Parlamento corrupto hasta el tuétano, destituyó a una presidenta democráticamente elegida. O sin ir lejos, México. Donde la titular de la Comisión de Gobernación del Senado dijo que la Ley de Seguridad Interior será aprobada "sin cambios". Dicho esto, faltaba más, en el país que encabeza la tabla de muertos y desaparecidos de América Latina. O Argentina, con un Gobierno democráticamente elegido, convertido en ariete de la política del imperio contra la Venezuela democrática y bolivariana.

Tal como van las cosas, parecería atinado calificar a nuestros países de "repúblicas bananeras". Frívola muletilla despectiva, inventada en la novela “Cabbages and Kings” (1904) por el escritor estadounidense O. Henry (seudónimo de William Sydney Porter, 1862-1910), y vulgarizada en 1916 por el diario neoyorquino River Times, cuando Washington fletaba sus cañoneras para imponer "orden" en el Caribe y América Central. Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde entonces. Veamos:

1) Más allá del desconcierto de buena parte de sus dirigencias, todos los pueblos latinoamericanos están en pie de lucha. Pero el imperio ya no usa la expresión “banana republic” para descalificarlos. Marca y logo, por lo demás, de una cadena estadounidense de tiendas que vende ropa de lujo para el "turismo de aventura".

2) Con su propia escala de valores (calculada a modo), los indicadores de "riesgo" de nuestros países se califican según las nuevas muletillas convenidas en la Organización Mundial del Comercio (OMC): "democracia", "libertad", "corrupción", "narcotráfico", "seguridad", "transparencia", "clima de negocios". Pero cualquier decisión política soberana, o dirigente popular que las ponga en cuestión, serán calificados de "populistas". Y lo sorprendente es que muchos analistas, en principio inteligentes, las dan por buenas.

3) Aunque la cuarta flota continúe navegando por el continente, la rápida instalación de bases militares del Bravo a Ushuaia, junto con la "tercerización" de algunos gobiernos para desestabilizar a otros (casos de Colombia y Chile frente a Venezuela y Bolivia), han sustituido el recurso de la invasión militar directa.

4) A pesar de los reveses políticos (Argentina, golpe parlamentario en Brasil, fraude electoral en curso en Honduras), una mirada atenta y sin telarañas mentales puede constatar, con mirada realista y "desde abajo", que no será fácil imponer, pacífica y "democráticamente", los renovados intentos de explotación y sometimiento.

5) La irrupción masiva y deliberante de los "sectores medios" en todos los escenarios políticos ha puesto contra las cuerdas a los teóricos clasistas de la revolución. Mayor razón, entonces, para revisar ciertas premisas ancladas en la Comuna de París, o la toma del Palacio de Invierno (...).

(Tomado de www.jornada.unam.mx)





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