Cochabamba, lunes 18 de diciembre de 2017
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MIRADAS ANTROPOLÓGICAS

¡Miedo a qué!

| | 05 dic 2017

La complejidad moderna del miedo está aparentemente determinada por una forma de crueldad humana que es mucho más certera cuando hay un encuentro con la ausencia de voluntad, y cuando la indiferencia está en primer término. ¿Cómo se vive el miedo? Vivimos en sociedades en las que se gestiona el miedo. Las prohibiciones están a flor de piel y, detrás de aquello, el miedo a equivocarse por las sanciones o frustraciones. Hay miedo a decir la verdad, a luchar, a amar, a morir, etc. Muchos estudiosos coinciden en señalar que “no existe en la historia humana una época tan proclive al temor, la angustia y la renuncia a la libertad, como la moderna. Vivimos en una batería de miedos, donde está cercada toda la sociedad”.

El sociólogo Zygmunt Bauman, quien acuñó el concepto de “Modernidad líquida” para definir el actual momento de la historia, también escribe sobre el “El miedo líquido”. Uno de los puntos principales es el que describe a la tecnología como minimizadora de la capacidad de respuesta moral frente a las acciones. Para Bauman, la mayor preocupación de la vida social e individual es cómo prevenir que las cosas queden fijas, tan sólidas que no puedan cambiar en el futuro, en el que el individuo está acostumbrado a un tiempo veloz y repleto de oportunidades. Esto sucede en todos los aspectos de la vida, con los objetos materiales, con las relaciones sociales y con nosotros mismos. El miedo se nos internaliza debido al egoísmo y a la progresiva desvinculación social, en la que cada uno de nuestros temores son abordados individualmente, vagando en búsqueda de las causas, volviéndonos inseguros y exigentes.

Erich Fromm, psicoanalista y filósofo humanista, en su obra “El miedo a la libertad” 1941, puntualiza las causas y consecuencias del auge del fascismo en Europa a mediados del siglo XX. Señala: “Hemos debido reconocer que millones de personas, en Alemania, estaban tan ansiosas de entregar su libertad como sus padres lo estuvieron de combatir por ella. (…) Que la renuncia a la libertad se explica por medio de dos factores, el ansia de sumisión y el apetito de poder, reconociendo que estas tendencias no son características de los totalitarismos, sino que se encuentran presentes también en las democracias”. El hombre se debate entre el amor a la vida y la destrucción, y el autoritarismo se funda en el miedo a ejercer la libertad.

De esta manera, con un análisis convincente de los regímenes totalitarios, se abre la puerta para nuevas interpretaciones. Fromm estudia “un miedo” que se torna opresivo para la libertad del hombre. Recordemos que las tendencias autoritarias y la devoción a un líder único fueron la base del Estado moderno.

Finalmente, podemos considerar que el miedo es una emoción que en diversas circunstancias se la transmite culturalmente en la vida cotidiana; que las personas tienen miedo a la exclusión y a la indiferencia, lo cual se puede contrarrestar con el amor. Con todo, aquí se expone este sentimiento que en supuestos escenarios antagónicos, políticos y culturales, se lo utiliza como mecanismo para controlar la conducta del ser humano. Tanto Fromm como Bauman vivieron contextos disparejos, en espacio y tiempo, para dejarnos sus pensamientos, tesis y reflexiones.



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