Cochabamba, lunes 18 de diciembre de 2017
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UN POCO DE SAL

Poder y violencia

| | 01 dic 2017

¿Es más autoritario Evo Morales que los líderes políticos tradicionales, por forzar una cuarta repostulación inconstitucional a la presidencia? ¿El MAS es más caudillista que otros partidos políticos? Me temo que la respuesta es un rotundo no. Si bien la postura verticalista de este Gobierno es francamente grosera, es parte de una tradición no democrática de varios de nuestros actores políticos a lo largo de la historia.

Y los actores políticos de nuestra magullada democracia solo expresan los valores predominantes en la sociedad. La concentración de poder político es solo un reflejo de la concentración de poder en los hogares, las escuelas, los medios de comunicación, las iglesias, las empresas.

Allí donde hay concentración de poder prolifera la violencia. Violencia judicial (dependencia política de la justicia), ecológica (degradación ambiental por el extractivismo), étnica (invasión de territorios indígenas a nombre del “desarrollo”), económica, laboral, de género, intrafamiliar, religiosa. Podemos aprobar leyes para institucionalizar la justicia, para consolidar la democracia o para “garantizar a las mujeres una vida libre de violencia”. Pero, mientras el poder quede en pocas manos: en el caudillo de turno, en el gerente, en el cura, en el pastor, en el padre de familia, en el profesor, la violencia y conculcar los derechos más elementales será una trágica y permanente realidad en nuestro país.

Por tanto, no se trata solo de “defender la democracia”, como si la democracia representativa anterior al populismo del MAS hubiese sido perfecta. Se requiere profundizar y radicalizar la democratización. Que la misma llegue y se arraigue en nuestros hogares, en nuestras empresas, en las iglesias, en los medios de comunicación y, por supuesto, en el Estado y la política. Sobre todo, que la democratización, la paz y la justicia sean parte de nuestros valores y nuestras prácticas cotidianas. Eso significa despojar de sus privilegios a quienes ahora concentran el poder, y procurar el empoderamiento y el protagonismo de las personas en situación de vulnerabilidad: de niños y niñas, mujeres, indígenas, discapacitados, pobres, de la propia naturaleza. Es una tarea urgente y titánica que va más allá que solo votar nulo este 3D.



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