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  • Diario Digital | viernes, 19 de abril de 2024
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DESDE AFUERA

El ocaso del socialismo francés

El ocaso del socialismo francés

El Partido Socialista francés depende del desencanto. Las ilusiones duran poco, al menos las políticas. Y en lo que concierne a Francia, la sociedad demuestra poca paciencia ante quienes, en algún momento, les hicieron soñar con otro mundo posible. Cuando el “nuevo” se parece al de antes, la sanción no tarda en llegar. En apenas tres meses de mandato, el presidente Emmanuel Macron perdió una considerable cantidad de respaldos y opiniones favorables. Desde mayo hasta ahora, el Jefe del Estado protagonizó la caída más espectacular que se haya constatado en los últimos 20 años. Los socialistas, hundidos en el cráter de la doble derrota en las elecciones presidenciales de abril y mayo y las legislativas que le siguieron, cuentan los puntos que pierde el macronismo como los escalones de una escalera para volver subir al cielo. Aún están lejos, todavía divididos, con uno de los grupos parlamentarios más pobres de su historia (31 diputados), inaudibles y en la bancarrota económica. Para sobrevivir, están obligados a vender la sede histórica de la Rue de Solferino y esperar a que, como lo dicen sus dirigentes actuales, las “ilusiones” del macronismo se “vayan disipando”. Contradicciones, enredos, promesas que flotan detrás del espejo, cierto corte autoritario en la manera de gobernar, medidas que son abiertamente de derecha liberal y una pésima relación con los medios, en un muy estrecho lapso de tiempo la presidencia de Macron le devolvió algunas esperanzas a los socialistas. “Somos unos sobrevivientes”, dice anónimamente al diario Libération uno de los pocos diputados socialistas que se salvaron del remolino que, en junio, redujo a la nada la antigua mayoría del PS en la Asamblea Nacional. El partido ha perdido una enorme cantidad de sus simpatizantes y sufre hoy de un estricto problema de imagen que lo hace invisible: el PS es el partido de los perdedores. Desde 2014, todas las elecciones en las que participó terminaron en un desastre. Las dos últimas fueron una sentencia de muerte. 6.35 por ciento en la consulta presidencial, 7.49 por ciento en la legislativas de junio. El movimiento presidencial La República en Marcha los dejó huérfanos de electores, de proyectos y de sueños. Ahora se reanima poco a poco. Está bajo la lenta asistencia respiratoria de los desencantos que va suscitando Macron. Aún quebrados entre dos opciones, la derecha y la izquierda del partido, el PS inventó una fórmula para su travesía del desierto. Actualmente está dirigido por una estructura colegiada de 28 miembros, con el propósito de representar todas las corrientes que componen el movimiento. Es una suerte de club de desmembrados. Rachid Temal, uno de los fundadores de esta nueva dirección colegiada, explica, con humor, que “se trata de un cuadro impresionista. Cada uno aporta su pincelada y, al final, habrá un cuadro definitivo”. La Presidencia colegiada se volverá a reunir en la capital francesa hacia finales del verano europeo (agosto) para fijar un rumbo, la famosa “hoja de ruta” que se perdió en el camino de la elección primaria y, luego, en la presidencial. La primaria socialista la ganó el ala de izquierda, Benoît Hamon, pero fue boicoteada en plena campaña presidencial por el sector de derecha, especialmente por el exprimer ministro Manuel Valls, quien luego abandonó al PS para unirse a las filas parlamentarias de la República en Marcha. La “refundación” real recién intervendrá en el curso de un congreso extraordinaria que se llevará a cabo en 2019, justo después de las elecciones europeas. El proceso será a paso de tortuga. No hay ni consenso ni líderes ni dinero para ir rápido. Rachid Temal explica al respecto que “el cambio del PS será progresivo. No habrá una noche espectacular” (...).

(Tomado de www.pagina12.com.ar)