Cochabamba, Bolivia, Sábado 5 de agosto de 2017
Editorial

6 de agosto, 6 Bolivias

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05/08/2017 | Ed. Imp.
Como un homenaje a la patria desde el siempre preponderante ámbito de la cultura, que es el que finalmente crea imaginario colectivo, este domingo el suplemento cultural Ramona de OPINIÓN traerá a sus lectores una revisión crítica de varios de los mejores documentales producidos en el país.

“No son los mejores ni los peores. Ni siquiera los más conocidos o los más escondidos. Son apenas seis documentales que el equipo de la Ramona ha seleccionado para celebrar este 6 de agosto. Pertenecen a diferentes periodos y realizadores, y revelan intereses temáticos y estilísticos asimismo diversos, pero si algo comparten es una vocación por capturar y pensar la complejidad de este país. Y si son documentales, es porque agosto es también el mes del documental, por la celebración del III Festival A Cielo Abierto. Son apenas seis documentales que revelan seis posibles rostros de Bolivia. Seis Bolivias”, señala parte de la presentación del material.

Claro, no arruinaremos al lector la sorpresa de la nómina completa de esta suerte de “ranking” propio, pero en cualquier caso, como supondrán los conocedores de nuestro cine, en la lista fue ineludible que nuestros periodistas se refieran a dos grandes obras, “El bolillo fatal o El emblema de la muerte” (1927) de Luis del Castillo y “Vuelve Sebastiana” (1953) de Jorge Ruiz.

Acerca del primero, el crítico Andrés Laguna sostiene que “ha transformado nuestra comprensión del cine boliviano y debería revolucionar la historiografía del audiovisual en nuestro país. Después de creerse perdido, este cortometraje documental fue encontrado en marzo de 2012, en el excine Bolívar de la ciudad de La Paz, y fue parte de una donación de la familia Guerra al Archivo Fílmico de la Cinemateca Boliviana. Gracias a un cuidadoso y extraordinario proceso de restauración (…), el público boliviano pudo experimentar esa extraordinaria obra de arte. El documental registra el fusilamiento de Alfredo Jáuregui y los hechos en torno a él. Acusado, junto a sus hermanos, de asesinar al expresidente José Manuel Pando, fue víctima de la inhumanidad del sistema judicial boliviano, se lo obligó a sacar un bolillo que lo condenaría a ser fusilado”.

Sobre “Vuelve Sebastiana”, el también crítico Santiago Espinoza manifiesta que la obra mayor de Jorge Ruiz “es una película fundamental de nuestra cinematografía que —en palabras de Jorge Sanjinés— les reconoció a los pueblos indígenas de Bolivia y de Latinoamérica el derecho a la imagen. No es poco. Considerado por mucho tiempo como un documental, este mediometraje es, en rigor, una suerte de docuficción que contiene siquiera dos de las constantes más presentes de nuestro cine: la representación del mundo andino y el viaje de retorno a las raíces. Además de haber sido una historia que prácticamente descubrió a Bolivia la existencia de los chipayas, es una fábula bellamente filmada que pregona el retorno a las raíces y a la tierra como gesto de resistencia y sobrevivencia ante el avasallamiento del tiempo y de los otros”.

Efectuamos este especial cinematográfico también ante la cercanía del III Festival Latinoamericano de Cine Documental A cielo abierto, organizado por el Centro Simón I. Patiño (Av. Potosí No. 1450) y que durante cinco días (del 22 al 26 de agosto) reunirá a directores, productores, críticos, periodistas y público alrededor del documental. Sobre esta actividad, la periodista María José Ferrel adelanta que, durante cinco días, se exhibirán 30 películas y se contará con la presencia de seis realizadores y nueve críticos de diversos países, que participarán en coloquios, talleres y charlas. Luciana Decker y Miguel Hilari son los representantes bolivianos. Los últimos años mostraron trabajos desde la intimidad de su propia historia, con los documentales “Nana” y “El corral y el viento”.


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