Cochabamba, Bolivia, Viernes 7 de julio de 2017
Opinión
ABAJO Y A LA IZQUIERDA

Enjuiciar a Solon

Por: CECILIA CHACÓN R. | 07/07/2017 | Ed. Imp.
Desde Cancillería, Pablo Solon fue pieza clave en la definición de algunos de los temas más relevantes de la política exterior boliviana en los últimos años, haciendo de nuestro país un referente internacional, a tal punto que el presidente Evo Morales fue declarado por el Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas nada más y nada menos que “Defensor Mundial de la Madre Tierra”.

Por un tiempo, el cambio climático, los derechos de la Madre Tierra, el derecho humano de acceso al agua y los derechos de los pueblos indígenas fueron lo suficientemente importantes como para contener o hacer retroceder a las fuerzas desarrollistas y los sectores más pragmáticos del MAS. Esto dejó a muchos mal parados, y naturalmente a Pablo con más enemigos que amigos al interior. Primera culpa.

El alejamiento de Pablo del Gobierno marcó la inflexión de este último a favor de una política desarrollista de corto plazo y concentrada en la explotación de combustibles fósiles. Así también, las relaciones con las organizaciones sociales, activistas e intelectuales más representativos de la izquierda a nivel mundial que apoyaron a Bolivia se han debilitado, y varios, incapaces de autocrítica, responsabilizan a Solon. Segunda culpa.

La mención de la Madre Tierra, los derechos de los pueblos indígenas, el Vivir Bien y el derecho humano al agua quedan en el discurso oficial como triste ironía frente a la carretera por el Tipnis, la exploración petrolera en Tariquía, las megahidroeléctricas (El Bala y El Chepete), etc. Por esos motivos es que, desde la renuncia de Pablo, algunos “paladines” oficiales, de esos que acostumbran ganar condescendencias del poder tirando la piedra y escondiendo la mano, han estado buscando motivos para “castigarlo” primero, amedrentarlo y callarlo después, ya que no se puede disentir abiertamente y quedar impune.

Son ellos quienes desde el poder y su miseria hoy inventan un juicio sin pies ni cabeza, para acallar las denuncias de Pablo sobre la inviabilidad de las represas —mayor culpa—; para intimidar a cualquiera que piense seguir sus pasos. Pero, como dice Pablo: "Que a mí me lleven a la cárcel no hará rentables esas megahidroeléctricas". Y, evidentemente, tampoco le devolverá al Gobierno ni al Presidente la coherencia perdida. Tan solo conseguirán hacer crecer nuestra convicción y nuestra causa.


Tags: enjuiciar, solon




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