Cochabamba, Bolivia, Viernes 17 de marzo de 2017
Salud
Lo reveló una encuesta difundida en el Día Mundial del Sueño. Hay alteraciones que pueden mejorar con cambios de hábitos y otras que requieren tratamiento.

8 de cada 10 duermen mal: posibles soluciones

VOTAR
  • Actualmente 0
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
RESULTADO
  • Actualmente 0
Compartir
Por: CLARIN | elclarin.com | 17/03/2017 | 11:33



Un final atrapante que obliga a un capítulo más. Poner el despertador que sonará en X horas y X minutos (nunca los que uno hubiera deseado). Amanecer pensando en cuántas horas faltan para volver a la cama. Y al abrigo de las sábanas, colchas y almohada, el círculo empieza otra vez. Un final atrapante...

Una reciente encuesta de FLENI realizada por la Universidad Abierta Interamericana (UAI) entre 700 habitantes de la Ciudad y el Gran Buenos Aires arrojó que el 85 por ciento de los consultados considera que duerme mal. Cuatro de cada 10 admitieron tener dificultades para conciliar el sueño, mientras que el 34 por ciento reconoció que le cuesta permanecer dormido toda la noche como mínimo tres veces por semana.

Pero las complicaciones para conciliar el sueño y mantenerlo no son las únicas anomalías que pueden registrarse. Hay más de 100 clasificadas (cuadros de somnolencia diurna excesiva, alteraciones de los ciclos sueño-vigila, sonambulismo, enuresis, terrores nocturnos, entre otras). Las hay más leves y más graves. Están aquellas que se solucionan con simples cambios de hábitos y otras que requieren tratamientos más complejos. La importante, destacan los especialistas, es estar atentos a los síntomas y no subestimarlos ya que estas patologías pueden impactar en la salud cardiovascular, en la atención, en el humor, y hasta pueden incrementar el riesgo de sufrir accidentes. En los chicos, los efectos no son menores: alteraciones en el aprendizaje, memoria y comportamiento, son algunos de ellos.

Pero, ¿qué significa “dormir bien”? “Es tener un descanso reparador, que dure las horas suficientes para encarar el día alertas y con energía. Afecciones que fragmentan la continuidad del dormir como los movimientos periódicos de miembros inferiores o las apneas obstructivas del sueño atentan contra ello. No debe tomarse al ronquido como un signo de buen dormir, en gran número de casos sólo es el indicador de obstrucciones respiratorias. Un paciente que las padezca, que no tenga diagnóstico y tratamiento, tiene riesgos de desarrollar hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio y ACV, afecciones no menores más allá de la somnolencia”, explica Claudio Podestá, jefe de la Unidad de Medicina del Sueño de FLENI.

Las familias o quienes conviven con las personas que sufren trastornos de sueño pueden ser piezas claves para ayudar tanto en el diagnóstico como en el tratamiento. “Si alguien observa que su compañero de habitación ronca, hace pausas respiratorias de más de 10 segundos durante la noche, no solo alcanza con empujarlo para que duerma de costado (cosa que sirve), debería además insistirle para que vea a un especialista que evalúe si es algo leve o más grave. En casos de insomnio se puede ayudar en aspectos como cumplir horarios, la temperatura del ambiente, la luz y la oscuridad del mismo en los momentos adecuados. También evaluando la dieta y subrayando que no se debe automedicar ante el menor síntoma”, enumera Stella Maris Valiensi, integrante del servicio de Neurología del Hospital Italiano y responsable de la sección Medicina del Sueño de la institución.

Calidad más que cantidad

Más de la mitad de los consultados duerme entre seis y siete horas (52,6 por ciento ), y un tercio (33,6 por ciento ) entre cuatro y cinco. “No hay un número estándar de horas necesarias, hay pacientes que se benefician con siete y otros que necesitan nueve —dice Podestá—. Hay cortos y largos dormidores y ello viene seteado para cada uno de nosotros. Por ende, importa la calidad sobre la cantidad. Las horas sugeridas son las necesarias para obtener un buen nivel de alerta durante la jornada”. Un 6 por ciento de las consultas en las unidades de medicina del sueño corresponden al síndrome de sueño insuficiente, que consiste en dormir menos tiempo del necesario. Los estudios practicados a los pacientes suelen arrojar resultados absolutamente normales. ¿El tratamiento? Simple: dormir las horas adecuadas.

Hay casos en los que se indican siestas reparadoras (que no deben ser prolongadas) para complementar horas de sueño nocturnas insuficientes, apunta la especialista del Italiano.

“Pensar que todos los trastornos del sueño requieren de fármacos es minimizar el cuadro y actuar en forma sintomática. Nunca actuamos sobre el síntoma, lo hacemos sobre la afección en particular, es por ello que insistimos fuertemente en obtener un diagnóstico para implementar un correcto tratamiento”, sostiene Podestá en relación a la extendida creencia de que los problemas de sueño se solucionan con pastillas.

¿Hay horarios ideales para acostarse y levantarse? En este punto, la rutina es la mejor aliada del buen sueño. Responde Valiensi: “Lo ideal es respetar un horario para cada cosa. Hay hormonas que se secretan en determinado horario, como la melatonina, que algunos la llaman la hormona vampiro porque se secreta de noche, y nos indica en cierta manera el horario de ir a dormir”.

Pero esa compleja maquinaria interna se ve afectada por las omnipresentes pantallas: desde televisores hasta los apéndices tecnológicos (celulares, tablets) que retrasan la llegada del sueño. “La luz que emiten los aparatos electrónicos, al tener la misma gama espectral que el amanecer, interfiere nuestros ritmos circadianos ya que confunde a nuestro organismo con señales de despertar en lugar de entender que ya ya es hora de dormir”, añade el médico del FLENI. Siete de cada 10 consultados admitió mirar el teléfono y la computadora desde la cama. Las cifras son todavía más preocupantes en la franja que va de los 18 a los 34 años: el 91 por ciento permanece conectado antes de dormir.

Higiene del sueño

Si bien cada persona es diferente, existen reglas universales sobre higiene del sueño destinadas a mejorar la calidad del descanso:

1.-  Intente mantener un horario regular para acostarse a la noche y para levantarse a la mañana, aun los fines de semana.

2.-  Duerma, de ser posible, tanto como considere necesario para sentirse descansado. No se obligue o esfuerce en dormir una cantidad       establecida de horas.

3.- Vaya a la cama solo cuando se sienta somnoliento.

4.- Utilice la cama solo para dormir o mantener relaciones sexuales.

5.-  Evite comidas y bebidas copiosas antes de acostarse, pero no se acueste muy hambriento.

6.- Evite el ejercicio intenso, el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias estimulantes 3 horas antes de acostarse.

7.- No tome bebidas con cafeína después de las 16 (café, mate, té, gaseosas con cafeína).

8.-  Evite las pantallas en la cama.

9.-  Evite las siestas, especialmente hacia el final del día.

10.- Haga de su habitación un ambiente confortable: luz y temperatura adecuada, ausencia de ruidos molestos, etc.

11.-  Intente aplicar técnicas de relajación en el momento de acostarse: relajación muscular progresiva desde la cabeza hasta los pies,           técnicas de visualización, meditación, yoga, etc.

12.- Intente no permanecer en la cama más de 20 minutos para quedarse dormido. Ante la dificultad para dormir, salga de la habitación          e intente actividades de relajación o lectura hasta volver a sentirse somnoliento y retornar a la habitación.

13.- Si a pesar de todo no puede dormir, trate de hacer el mejor esfuerzo para conservar su ciclo de actividad-reposo y de exposición            luz-oscuridad a lo largo de 24 horas.


Tags: cada, duermen, posibles soluciones




  • QUIENES SOMOS:



Copyright © 2003-2017 Opinión. Todos los derechos reservados.