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  • Diario Digital | jueves, 28 de marzo de 2024
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García Meza y nuestra memoria

García Meza y nuestra memoria
La memoria histórica es patrimonio de los pueblos para no cometer los mismos errores. La pasada semana, la justicia rechazó la petición de libertad condicional del exdictador Luis García Meza (1980-1981), que ha cumplido ya 21 años de detención de una condena de 30 años. Junto a los familiares de las víctimas del régimen, celebramos tal decisión como otra señal para que nunca más se interrumpa la democracia, y hacemos un breve recuento histórico.

A fines de los 70, tras un largo período de gobiernos militares iniciados por René Barrientos en 1964, se intentó devolver al país a la normalidad democrática. Antes, sin embargo, Bolivia sufriría varios golpes de Estado, como el de Alberto Natusch Busch, en noviembre de 1979, que, además de interrumpir el resultado de las elecciones, afectó una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en La Paz, que trataba el tema de la reivindicación marítima nacional.

Posteriormente, esta sangrienta aventura militar se replicó con el golpe protagonizado por García Meza y un grupo de militares que, aprovechando el todavía omnipotente poder de las Fuerzas Armadas y el precario sustento político de la presidenta Lidia Gueiler, iniciaron, el 17 de julio de 1980, un otro período autoritario. La nueva dictadura fue calificada en lo posterior como una de las más nefastas por su grado de corrupción y la muerte de destacados políticos y luchadores sociales, como Marcelo Quiroga Santa Cruz.

En este Gobierno de facto, secundado por la amenazante figura del ministro de Gobierno, Luis Arce Gómez, el narcotráfico tomó el Estado, lo que se estigmatizó al país en el exterior. Por otro lado, se violaron los derechos humanos con luctuosas represiones, como la aplicada a los jóvenes miristas de la calle Harrington de La Paz, en 1981. Además, se denunciaron grandes hechos de corrupción, como el de la explotación de piedras preciosas en La Gaiba (Santa Cruz).

La pésima gestión autoritaria motivó incluso el descontento de las FFAA. El 4 de agosto de 1981, un grupo militar derrocó a García Meza y asumió la presidencia Celso Torrelio.

Unos años más tarde, se consolidó la transición a la democracia. Luego se sustanciaron las causas para el procesamiento del exdictador, a quien en 1986 se le instauró un juicio de responsabilidades en el Congreso. El enjuiciamiento, iniciado por gestiones de militantes de partidos de izquierda, se ventiló en la Corte Suprema de Justicia de Sucre. “Legislativo prepara expediente sobre juicio contra García Meza”, tituló OPINIÓN el 1 de marzo de 1986. El diario informó sobre las labores del comisionado de la Cámara de Diputados, Mario Velarde Dorado, que, con asesoría de Jaime Urcullo, experto de la Cámara de Senadores, elaboró expedientes enviados al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Guillermo Caballero.

OPINIÓN, con un enviado especial en Sucre, detalló el desarrollo de este prolongado proceso. En principio, estuvo presente el principal acusado, Luis García Meza. También se sentaron en la silla de los procesados sus 54 cómplices. Entre los testigos de la parte acusadora estuvo Wálter Vásquez Michel, quien declaró sobre los pormenores del asesinato de Quiroga Santa Cruz. La masacre de la calle Harrington fue detallada por testigos como Gloria Ardaya. El equipo de abogados acusadores estuvo conformado por juristas como Freddy Padilla, Juan del Granado, Aníbal Aguilar y Carlos Borth.

Tras varios sucesos judiciales, el 21 de abril de 1993 y con un gran titular, OPINIÓN anunció: “Juicio del siglo culmina hoy”. Un día después se dio a conocer el fallo de la pena máxima de 30 años de prisión sin derecho a indulto para García Meza —inédito en el contexto latinoamericano—, con similares penas para sus cómplices. Durante todo este capítulo negro de la historia, OPINIÓN se destacó por sendos especiales sobre el tema, firmados por periodistas como Alejandro Varela, José Arturo Cárdenas, Mario Roque Cajoya, Mabel Ascui y nuestro corresponsal, Freddy Morales (este último ganó el Premio Nacional de Periodismo de la APLP precisamente por su cobertura del juicio publicada en el diario).