Cochabamba, Bolivia, Lunes 17 de octubre de 2016
Migrantes
Los residentes nacionales en los Estados Unidos han convertido las kermeses dominicales en un sistema tradicional de ayuda, que además, es un buen pretexto para reunir familias.

Eventos solidarios se vuelven marca registrada de bolivianos

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Por: JOEL VERA REYES joelverareyes@gmail.com | 17/10/2016 | Ed. Imp.

LA KERMESSE SOLIDARIA POR MASSIEL TERRAZAS. LOS ESPOSOS RAÚL ESPINOZA Y MABEL CÉSPEDES. DUNIA TORANZO (I) Y LAS COLABORADORAS. JOEL VERA REYES



Chicharrón, anticucho, sándwich de chola, choclo con quesillo y sopa de maní son solo algunos de los tradicionales platos de la gastronomía nacional y cochabambina, cuyos precios en un menú se exponen en un cartel que a manera de bienvenida cuelga como un clásico pendón de chicha de estos valles, pero que está en la entrada de una vivienda particular en el condado de Arlington, en el estado de Virginia de los Estados Unidos.

Se trata de la casa de la familia de los esposos Raúl Espinoza y Mabel Céspedes, de origen cochabambino, quienes ofrecieron su casa como sede para realizar una kermese solidaria en beneficio de Massiel Terrazas, otra boliviana que sufre de cáncer y requiere ayuda para cubrir el costoso tratamiento que lleva adelante.

Así como en esta vivienda, durante el verano de 2016 que en el hemisferio norte prácticamente ha concluido, decenas de familias bolivianas organizaron similares eventos para ayudar a compatriotas que enfrentan diversas necesidades que van desde el tema legal-migratorio, hasta problemas laborales, de salud o estudios.

“Esta es una buena forma de ayudar a la gente que necesita un apoyo económico. Puede que no sea mucho o todo lo que se requiere, pero es un ayuda”, reflexiona Céspedes, quien también explica el sistema de organización.

Espinoza apunta que todo se organiza sobre la base de un trabajo solidario y voluntario que parte de los familiares o amigos de quienes van a ser beneficiados.

Primero se designa responsables para preparar y donar los diferentes platos que se van a ofrecer; se designa también encargados del reparto de fichas y su venta. Finalmente, se recibe donativos de personas amigas o simplemente solidarias, que incluyen bebidas y otros artículos que luego se rifan o se venden.

“Además de ser una forma de ayuda, es también una buena manera de reunirse con familiares y amigos. Muchas veces, por el ritmo de vida que todos llevamos y las obligaciones laborales, no podemos ver ni a nuestros familiares. Sin embargo, estos espacios nos permiten compartir con todos ellos”, dice Dunia Toranzo, una de las responsables de la cocina y organizadoras del evento solidario. Sin embargo, Toranzo lamenta que no siempre se pueda ayudar a todas las personas.

“Ahora mismo hay otra kermesse solidaria en Annandale, pero ya no vamos a poder asistir. A veces quieres ayudar a todos de esta manera, pero no siempre puedes”, reconoce Edgar Carpio, quien señala también que este tipo de actividades son ya tradicionales entre los residentes bolivianos y particularmente los cochabambinos en el área.

Uno de los organizadores, que prefirió mantener su nombre en reserva, explicó que normalmente en este tipo de eventos se suele recaudar entre cuatro y siete mil dólares que van íntegramente a la cuenta de quien será beneficiado. “De esta manera se realiza una actividad solidaria, pero también transparente. Aquí ayudan padres, madres, abuelos y hasta nuestros hijos, aun cuando sean niños o adolescentes”.

Tan solo en el área de los estados de Virginia y Maryland, que se caracterizan entre otras cosas por albergar el 80 por ciento de los residentes bolivianos en los Estados Unidos según datos del Consulado Boliviano en Washington DC, este año se ha realizado más de una veintena de eventos solidarios similares.

Menú

Chicharón: 12; anticucho: 4 x 10; sándwich de chola en pan de Arani: 7; cerveza Heineken y Corona: 3 x 10 dólares.

Sistemas voluntarios de ayuda

La comunidad boliviana en el estado de Virginia en los Estados Unidos cuenta con un sistema de ayuda voluntaria que se replica en diferentes cuidades.

La fórmula es prácticamente la misma en todas partes: grupos de amigos y familiares ofrecen de manera gratuita la preparación de los platos que se van a servir y vender, para luego beneficiar a los necesitados con el producto de esa venta.

Una familia ofrece su vivienda para recibir a los comensales y realizar el evento y otro grupo se encarga de administrar las finanzas de la operación, desde la compra de los productos hasta la rendición final de cuentas.

Un tercer grupo se encarga de la atención, organización, de la logística del evento y se dedica a incentivar el consumo de los platos, así como de realizar concursos y otro tipo de formas de recaudación alternativa de dinero.

Productos nacionales  y nostalgia

Quilquiña en la ensalada, mote de habas o maíz, quesillo, papa huayk’u, chuño, llajua, ají de maní y referesco de moqochinchi son algunas de las evocaciones gastronómicas nostálgicas que suelen acompañar las kermeses solidarias de los bolivianos en los EEUU.

Y es que muchas familias han convertido los jardines traseros de sus viviendas en verdaderos huertos donde se cultivan productos que caracterizan tradicionalmente la cocina boliviana.

En el caso de que algunos productos no se puedan cultivar en ese país, varios supermercados de productos latinoamericanos ofrecen diversos productos nacionales como el api o el tostado de habas, entre otros. Pero sea cual sea la procedencia de los productos, las kermeses son un pedacito nostálgico de Bolivia en los EEUU.




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