Cochabamba, Bolivia, Domingo 3 de enero de 2016
Ciencia y Tecnología
Las urbanizaciones de Huajara y Nueva Vida, donde viven 800 familias, respiran todos los días aire tóxico.

El humo de 500 ladrilleras rústicas contamina Oruro

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Por: EDWIN MIRANDA V. // textos DICO SOLÍS// fotos | 03/01/2016 | Ed. Imp.

LA FÁBRICA RÚSTICA DE LADRILLO, QUE OPERA TODOS LOS DÍAS EN HUAJARA, ECHA AL AIRE HUMO TÓXICO DE LLANTAS QUE SE QUEMAN EN LOS HORNOS.



Gran parte de la población de Oruro, que supera el medio millón de personas, respira a diario aire contaminado con humo de llantas incineradas en ladrilleras. En este departamento funcionan unas 500 fábricas rústicas de ladrillo, según constató este medio en una visita que realizó a esta capital.

Las fábricas construidas en forma precaria por sus propietarios, y sin una planificación adecuada, están ubicadas en los sectores este y norte de esta ciudad.

Los dueños de estas factorías rústicas queman cada día llantas en desuso, basura plástica e incluso ropa vieja para calentar los hornos y cocer los ladrillos que producen en un promedio de 11.000 unidades al mes, lo que equivale a 366 unidades por día.

Para obtener el producto final, las ladrilleras liberan a la atmósfera miles de partículas de gases contaminantes, que sumado al complejo metalúrgico de Vinto se convierten en un grave riesgo para la salud de la población, no solo del área de influencia donde operan las fábricas, sino de toda la capital.

AIRE CONTAMINADO Son las 7 de la mañana en Oruro. En la zona este de la capital el humo que sale de las ladrilleras empieza a contaminar el medio ambiente.

La ciudad despierta. Padres de familia, niños y niñas caminan por la zona de las ladrilleras en medio del aire contaminado, que por efectos del viento es llevado a la zona central de la capital.

Las urbanizaciones de Huajara y Nueva Vida, que albergan aproximadamente a 800 familias, son las más damnificadas, debido a que a diario respiran el humo que sale de las chimeneas como resultado de la quema de llantas de goma, plástico de computadoras, equipos de sonido, televisores en desuso, aserrín de madera, pero también papel de todo tipo.

La dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía de Oruro informó que los 500 hornos que operan en la ciudad generan monóxido y dióxido de carbono por la combustión de goma, plástico, ropa usada y diésel, y no cuentan con autorización, menos licencia ambiental.

POBREZA Sin licencia ambiental para fabricar ladrillos, las factorías tienen, sin embargo, permiso para comercializar el producto.

Las personas involucradas en la fabricación de ladrillo dedican tiempo y esfuerzo a esta labor porque, según relataron, no hay muchas oportunidades de empleo en la región y por ese motivo se ahonda la pobreza.

La gente tiene que comer y para asegurar la subsistencia, sobre todo familiar, la producción de ladrillos se constituye en su fuente de trabajo, un medio que les permite generar dinero.

CONTAMINACIÓN En Oruro las ladrilleras se constituyen en la segunda actividad más importante, después de la explotación minera, que contamina el medio ambiente.

El 70 por ciento de la contaminación atmosférica se debe a la existencia de fábricas de ladrillos y centros metalúrgicos, informó la organización “Blog Verde” que trabaja en temas medioambientales en el departamento de Oruro.

PREVENCIÓN Frente a esta situación, la Alcaldía de Oruro informó que trabaja, en planes concretos para cambiar la matriz energética que utilizan las ladrilleras por gas natural, un combustible barato y sobre todo limpio, que no contamina.

DIAGNÓSTICO La producción de ladrillos artesanales está relacionada de forma directa con la evolución del sector de la construcción, principalmente en lo que se refiere a construcción de viviendas, edificios y proyectos de ingeniería civil de inversión pública y privada, señaló la cooperación Suiza, Swisscontact-Bolivia, que hizo un diagnóstico del sector.

Apuntes



Oruro

Existe un evidente impacto ambiental negativo por la actividad minera, fundamentalmente.

Actividades

Varias actividades mineras están produciendo problemas ambientales como los pasivos mineros que son factores de contaminación.

Los ríos y lagos que tiene la región también sufren los efectos de la contaminación ambiental.

La capital del Pagador recibe, casi a diario, aguas ácidas y los suelos están salinizados, lo que pone en riesgo las fuentes de agua subterráneas.

Salud

Los impactos negativos que deja la contaminación atmosférica son de riesgo para la salud humana y animal.

Esta crítica situación puso también en riesgo la vocación agropecuaria de la región, lo que aumentó sustancialmente el efecto de migración campo-ciudad.

Las ladrilleras rústicas suman problemas con la emisión de gases de efecto invernadero.

Hornos caseros de $us 2.000

Los hornos caseros que producen ladrillos son extremadamente rústicos, no poseen tecnología y los propietarios operan las fábricas con materia prima desechable.

“Yo me hice el horno, la tecnología la tengo en mi cabeza y el barro que uso para mantenerlo firme es mi secreto”, relató David Mamani.

El horno está hecho con barro y paja. Tiene una altura aproximada de tres metros y un ancho de poco más de 40 metros.

La estructura es similar a la de una pirámide egipcia, es decir, tiene al menos dos pisos bien delimitados.

Por el piso más angosto el horno echa el humo que produce al cielo.

Respecto al costo para instalar una fábrica de ladrillos, Mamani señaló que la inversión bordea los 14 mil bolivianos (2.000 dólares).

El propietario de esta fábrica de ladrillos prefirió no dar mayores detalles sobre su inversión, pero dejó entrever que el dinero que requirió para este fin sangró de alguna manera su magra economía.

Utilizan abono de oveja y vaca, además de aserrín para producir ladrillo de primera calidad

David Mamani parece un topo. Desde el amanecer comienza su faena diaria: calentar el horno para cocer en promedio 366 ladrillos por día.

Antes de realizar esta tarea, reúne decenas de bolsas plásticas, llantas en desuso, aserrín de madera y ropa usada, aquella que generalmente está en el botadero municipal.

Sin ningún implemento de seguridad industrial, ropa o botas, prende fuego en el horno con neumáticos. “Las llantas solo sirven para calentar, porque luego pondré basura y aserrín para alimentar al fuego”, comentó Mamani.

Para alimentar el horno con llantas de goma y otros materiales, la estructura tiene un hueco. Una vez que se ha prendido el fuego, de la chimenea se desprende humo negro producto de la combustión.

Para verificar que la llama se mantenga estable en el horno, Mamani está constantemente encima de la chimenea, vigilante, pero sin percatarse que está respirando miles de partículas tóxicas y envenenando sus pulmones.

No tiene barbijo en la boca para impedir que el humo le afecte, tampoco guantes que lo protejan de las llamas del fuego, solo tiene un pañuelo en la boca y un bollo de coca.

Esta escena se repite en otras ladrilleras que se encuentran cerca de la fábrica de Mamani en la urbanización Huajara.

“Vengo a prender el horno muy temprano. Trabajo sin horario porque tengo que fabricar 11 mil ladrillos para el próximo mes. Tengo un pedido que cumplir porque el jefe (cliente) ya me pagó”, relató Mamani.

En esta fábrica rústica se puede observar miles de ladrillos del tipo plano, sin huecos, apilados unos encima de otros, a la espera de que venga el cliente y se las lleve. “El ladrillo que tengo es de primera calidad”, aseguró.

ABONO ORGÁNICO La necesidad hizo que Mamani y otras 500 familias que viven de hacer ladrillos sean imaginativos, además de muy creativos.

El ladrillo que venden en Oruro tiene como materia prima no solo la arcilla, sino también los abonos de oveja y vaca.

Para que el producto sea consistente mezclan la arcilla con aserrín de madera.

Los ladrillos de color tierra, introducidos en el horno, son cocidos a temperaturas que sobrepasan los 100 grados centígrados.

Sin más control operativo que el instinto y el buen tacto, Mamani conoce perfectamente cuándo y cómo retirar el material terminado. Usa solo palas de madera para retirar los ladrillos.

Ladrilleros construyen sus fábricas gracias a su experiencia

Las fábricas rústicas de ladrillo venden en 780 bolivianos mil unidades de este producto, según la oferta que realiza uno de los propietarios, David Mamani.

Los productores de ladrillo en Oruro tienen en el creciente rubro de la construcción de la ciudad su mercado natural más importante, según confirmó Mamani.

“Si me compra ahora le puedo rebajar hasta 20 bolivianos, está en promoción”, señaló Mamani al ser consultado sobre el precio.

El tipo y clase de ladrillo también es único.

En estas ladrilleras se producen solo material plano, para usar particularmente en pisos y muros de contención.

OBREROS En una fábrica de ladrillos operan solo cuatro peones, afirmó Mamani.

Los horarios de ingreso no son fijos. Según la explicación del propietario varían porque la fábrica funciona solo después de que el producto se ha vendido por completo.

A los peones, los dueños de las fábricas les pagan un promedio de 50 bolivianos por jornada.

ESCUELA Las ladrilleras se instalaron en Oruro desde hace más de dos décadas.

En un inicio solo había entre tres a cinco, pero ahora el número creció por falta de empleo, pero sobre todo por la necesidad de generar economía, afirmó Mamani.

“Con los años transcurridos llegamos a tener mucho conocimiento en la producción de ladrillos. Sabemos mezclar adecuadamente las materias primas y estamos convencidos que poseemos un material único en Bolivia”, aseguró.

El éxito de los hornos rústicos está a prueba todos los días en el mercado.

En edificios, domicilios, escuelas y un sinfín de construcciones públicas y privadas se utilizan estos ladrillos.




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