Cochabamba, Bolivia, Domingo 4 de mayo de 2014
Opinión

Escuela Ayllu Elizardo Pérez

Por: VÍCTOR FERNÁNDEZ COCA Periodista y escritor. vifec@yahoo.com | 04/05/2014 | Ed. Imp.
En cuatro años de estudio en la escuela normal, cursos de especialización en Brasil Chile, Perú y Venezuela y 40 años de servicio a la educación no he conocido el nombre de ningún educador de nombre Avelino Siñani, nombre que actualmente lleva la reforma educativa. Han podido equivocarse las autoridades del presente, confundiendo al Jilakjata Avelino Siñani del ayllu aymara de Warisata -semillero de vicuñas- en el departamento de La Paz, que jugó un rol muy importante y decisivo, movilizando a la comunidad de Warisata a trabajar con el proyecto educativo del profesor Elizardo Pérez.

Durante los primeros cinco años del gobierno del presidente Ismael Montes, la instrucción pública y la educación popular fueron objeto de atención preferente, mediante el envío de misiones de estudios pedagógicos al extranjero. Posteriormente la contratación de verdaderas competencias técnicas de pedagogos belgas para la fundación de la Escuela Nacional de Maestros para la formación del magisterio en Sucre. En este afán se contrató para Bolivia un equipo de pedagogos belgas –franco flamencos- que balbuceaban el español y no tenían noción del quechua ni aymara, ni conocían la realidad boliviana, bajo la dirección de Jeorge Roumma.

Uno de los mejores egresados de las primeras promociones de la Escuela Nacional de Maestros de Sucre fue precisamente el profesor Elizardo Pérez. Profesor que proponía una acción pedagógica acorde con las necesidades del país, donde la población autóctona era mayoritaria, pero no era toda. Declaraba qué: “Me precio de haber cubierto palmo a palmo el territorio nacional. He vivido en la floresta de Tarija, conozco las rinconadas y hoyadas chuquisaqueñas, los bañados del Beni y Santa Cruz- a lomo de un lanchero de raza negra me interné en el bosque para fundar el núcleo indigenal de Moré” Con aquellas bases de la realidad nacional, aprovechando la buena voluntad del Jilakjata Avelino Siñani de Warisata, comenzó su primera experiencia con un programa educativo que tome en cuenta los recursos económicos de la comunidad, su salud, sus modos de recreaciones y finalmente enseñar lectura y escritura que expresen aquellas necesidades.

El programa de la Escuela Ayllu de Warisata, conocido en Crefal de México fue inmediatamente utilizado en aquel país, y volvió a Bolivia con el título de Educación Fundamental, basado en aquellos principios. Crefal premió a Warisata construyéndole el pabellón México, un palacete para el funcionamiento de la Escuela Normal de Warisata.

La reforma que pretende el actual Gobierno es precisamente sobre aquellas bases. Dejar de lado la pedagogía extranjerizante que sembró la Escuela Nacional de Maestros de Sucre y la que no quieren renovar los docente formados en esa escuela que contagió su ciencia extranjerizante a la Normal Simón Bolivar de La Paz y desde el gobierno del General Barrientos se dejó de lado la Educación Fundamental para aplicar lo que queda de la didáctica que dejó el equipo dirigido por el belga Jeorge Rouma que ha formado a las juventudes con los pies en Bolivia y los ojos y el pensamiento en el extranjero. El proyecto de Elizardo Pérez nunca ha pensado indigenizar a los niños y las juventudes de las ciudades, simplemente que estos pisen y vivan la realidad de su país con sus poblaciones, autóctonas de kollas, cambas, chaqueños y chapacos, con sus juventudes urbanas y rurales, hispano hablantes, quechuas aymaras y guaraníes. Ya no somos la República de Bolivia, somos Estado Plurinacional y la educación tiene que responder a esa realidad pero con programas que le hablen de su vida diaria, de los recursos que tiene su pueblo, de las aspiraciones de su país, y anteponiendo el estudio, la vigencia y la práctica de sus realidades culturales.


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