Cochabamba, Bolivia, Jueves 31 de octubre de 2013
El País

Cura denuncia abusos y dice que la FTC hace parrilladas y juega fútbol en Apolo

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María Carballo / La Paz | 31/10/2013 | 09:50

El sacerdote de la parroquia Inmaculada Concepción de Apolo, Dionisio Zabala, coincidió ayer con los pobladores de Miraflores que denunciaron que fueron víctimas de abusos por parte de efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) la madrugada del 19 de octubre, cuando murieron cuatro personas: dos militares, un policía y un médico.

El sacerdote afirmó que los cocaleros que no están biometrizados son víctimas de abusos por parte de los uniformados de la FTC, pero, añadió, hacen parrilladas y hasta juegan fútbol con los que se registraron.

El Ministerio de Gobierno señala que ese día los efectivos fueron  emboscados con participación de extranjeros que tienen nexos con el narcotráfico.

¿Cómo encontró la comunidad cuando llegó al lugar?

Yo estaba en La Paz por otros asuntos y llegué el domingo en la noche. Lo que vi fue terrible. Llegué en mi camioneta y al entrar a la comunidad sólo vi a mujeres y niños. Creyeron que era un policía y huyeron, pero un niño me reconoció y entonces se me acercaron. Las mujeres me contaron mientras lloraban que fueron golpeadas y obligadas a salir de sus casas con sus niños a las 5:00. La FTC entró directamente a gasificar sin respetar nada.

¿Dónde están los varones?

Ellos habían huido a los montes y otros habían sido detenidos, pero injustamente pues los sacaron de sus camas, los golpearon y se los llevaron, sin darles tiempo a defenderse o sacar algo de ropa por lo menos. Detenían a quien caminaba por la carretera, al que estaba en el río, a quien podían y sin pruebas.

¿Cómo estaban las viviendas de los comunarios?

Estaban con las puertas abiertas y destrozadas, adentro estaba todo revuelto. La ropa, las mesitas y sillas  estaban por todo lado. Había  ceniza.

¿Por qué había ceniza?

Según cuentan las mujeres, la FTC entró a sus casas y buscó los documentos de sus esposos  para quemarlos. Escucharon decir a los uniformados que hacían eso para que los pobladores quedaran como indocumentados y así poder decir que eran peruanos.

¿Usted ayudó a los pobladores en Miraflores?

Sí,  quise trasladar a los niños a la parroquia, pero un joven me advirtió que había policías esperándome en el río para detenerme. Me llevé a dos mujeres embarazadas y por otra ruta. Al día siguiente  llevé a 25 niños y algunas mujeres. Llegaron a estar como 30 personas en un principio, pero luego llegaron más personas y ahora debe haber como 60 o 70 familias.

¿Ya volvieron a sus casas los comunarios que huyeron y los que se refugiaron en la escuela de Miraflores?

No, los hombres salen del monte a veces a la parroquia o a sus casas, ven a su familia, recogen ropa, comen algo y regresan al monte. Las mujeres y niños siguen en la escuelita y en la parroquia,  no quieren volver. Como no entran todos en los ambientes, algunos duermen en la plaza o en el patio de la iglesia. Hace una semana que la escuela está cerrada.

¿Cree que hubo una emboscada?

No creo, porque es un lugar plano, donde no se puede organizar una emboscada y la gente es pacífica.

¿Usted conocía de una carta que enviaron advirtiendo que estaban armados?

Sí, pero dijeron que iban a defender sus cocales con lo que tenían, hablaron de armas, pero se referían a palos y piedras, jamás hablaron de armas de fuego.

¿En la región hay coca excedentaria?

Seguramente que sí, pero el Gobierno debería actuar por igual. Los miembros de la FTC abusan de los cocaleros no biometrizados. Después de este conflicto quitaron todos sus cocales, incluso la yuca y verduras que ellos sembraron para comer. En cambio, con los que ya están biometrizados los uniformados hasta hacen parrilladas y juegan fútbol con ellos, entonces la FTC sólo arranca unos pocos arbolitos de coca (...) Los no biometrizados buscaron el diálogo hace dos meses, pero sin resultados.

¿Hubo propuestas de desarrollo alternativo a la coca?

Nunca, y es difícil que se produzca otra cosa porque la mayoría de la tierra es apta sólo para cultivar coca. En todo caso, deberían ofrecerles recursos para plantar otros productos.

¿Cómo son  esas comunidades?

Hay una pobreza extrema en el lugar, es gente pobre, sólo tienen armas para cazar y tener algo de carne para comer. Con la coca que vende, una familia de cinco miembros obtiene al mes entre 200 y 400 bolivianos, y es lo único que tienen para vivir, además de los productos que siembran para comer.

¿Qué es lo que esperan los comunarios?

Quieren que termine esta injusticia. Las familias están divididas, sus esposos presos, hay unas cuatro mujeres que van a dar a luz en estos días. El que es culpable tiene que estar preso, pero sólo culparon a gente inocente. Queremos que el Gobierno cumpla las leyes, pero que lo haga con justicia.

HOJA DE    VIDA

Su labor en Apolo Dionisio Zabala nació en Coroico y es  sacerdote de la parroquia de Apolo  hace tres años.    
Inicios Llegó a Apolo en 1978 con un proyecto  de la Iglesia Católica denominado "Óscar”, que se encargaba de brindar apoyo alimentario y de educación.

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