Cochabamba, Bolivia, Sábado 28 de septiembre de 2013
Editorial

Legalización externa del comercio de coca

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28/09/2013 | Ed. Imp.
Paso.

No cabe duda que Bolivia logró un paso importante cuando la Convención de Viena permitió en territorio nacional el masticado de la hoja de coca
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En una conferencia de prensa que ofreció el presidente Evo Morales horas antes de su asistencia a la 68 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo conocer que uno de los nuevos objetivos del Estado Plurinacional de Bolivia es la venta de coca a nivel internacional.

Esta declaración habría que analizarla en sentido de que guarda relación directa con el artículo 384 de la Constitución Política del Estado que protege a la coca como patrimonio cultural natural, ancestral, parte de la biodiversidad de Bolivia, factor de cohesión social y que en su estado natural no es estupefaciente y en tal sentido puede ser comercializada, como lo es, en territorio boliviano.

Esta mención originó casi de inmediato la reacción del representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC) en Bolivia, Antonino de Leo, quien informó que el Gobierno nacional tiene hasta 2016 para buscar la legalización del comercio internacional de la hoja de coca y sus derivados. Actualmente la Convención de Viena sobre Estupefacientes de 1961 no permite el comercio internacional de la coca porque se encuentra en su lista de drogas. De tal modo que se trata de un proceso, desde luego complicado, que le espera al Gobierno nacional para cumplir con una serie de trámites y requisitos, primero en la Comisión de Estupefacientes en marzo de 2014 y luego en otras instancias que llegarán a la Asamblea General de la ONU en 2016, según explicó el representante internacional.

No cabe duda que Bolivia logró un paso importante cuando la Convención de Viena permitió en territorio nacional el masticado de la hoja de coca. La campaña previa fue positiva para dicho objetivo y la defensa del acullico, cuando el Gobierno denunció la Convención que prohibía el masticado, obtuvo un primer resultado. De estos pasos iniciales sin embargo, el tránsito para vender coca en su estado natural y que sus derivados lícitos sea reconocidos en el exterior, representa labor difícil y sobre todo morosa, pues tiene que pasar por excluir la coca de la lista de estupefacientes de la Convención del 61. No se puede pasar por alto el reconocimiento del representante internacional de que el asunto que plantea o persigue Bolivia, es muy importante, en sus propias palabras, dichas, posiblemente por lo delicado del tema y porque en medio del mismo debe existir una serie de informes que tendría que presentar nuestro país sobre la producción de la coca para consumo tradicional, para fines lícitos de industrialización y de exportación, lo cual deberá estar claramente certificado.

Los obstáculos para la legalización internacional de la hoja de coca están en que Bolivia sigue produciendo excedentes de la misma que son desviados al narcotráfico, es decir, que en este acápite, se requerirá información cierta sobre los cultivos de coca y su producción, tanto para el consumo interno como costumbre ancestral cuanto a las proyecciones para su industrialización. Queda en este sentido una serie de estudios serios y verificables que puedan añadir argumentos claros para los propósitos enunciados dentro los objetivos del Estado Plurinacional de Bolivia.

Por ahora lo que se tiene es una ley que ratifica la Reserva interpuesta por el Estado Plurinacional de Bolivia al artículo 49 en dos numerales de la Convención, y lo que resta en el camino es un gran cabildeo o lobby a nivel internacional.


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