Cochabamba, Bolivia, Martes 12 de febrero de 2013
Economía

El Robin Hood de la banca española no se presentó a su juicio

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clarin.com | 12/02/2013 | 14:28

Enric Duran Giralt, fotografiado por Joseba Barrenetxea Altuna (cortesía de clarin.com

Para los medios, la historia comienza así: en marzo de 2009, un catalán de 32 años, Enric Durán Giralt, era condenado a entrar en prisión por un juzgado de Barcelona. Su delito, haber logrado con documentación falsa y sin ninguna intención de devolver la plata que 39 entidades bancarias le concedieran créditos personales por un valor total de casi medio millón de euros (492.000) entre los años 2006 y 2008.

Hasta ahí, un vivo más. Lo extraordinario comienza con su defensa. Durán Giralt reconoció ante el juez que había recibido los créditos pero hizo algunas observaciones: una parte ya la había devuelto, otra la había donado a movimientos sociales que se negaba a identificar y una tercera parte la había gastado en la publcación de la revista Crisis, dos ediciones a color con una tirada de 300.000 ejemplares cada una para denunciar el funcionamiento del sistema financiero mundial.

Según el diario El País, el que pronto fue bautizado como Robin Hood de la banca cometió sus delitos sabiendo que la cárcel era una consecuencia probable: "Sabía que esta crisis iba a llegar. El capitalismo está en todo el planeta y los recursos son finitos. Ya no puede crecer más y, así, no puede funcionar (...) La banca es la principal responsable de esta crisis. Hay que inventar un sistema financiero que no cree el dinero de la nada y fijar relaciones económicas de ámbito local".

Temía que lo detuvieran, pero eso no le impidió regresar a España. Después de publicar los dos ejemplares de la revista en la que daba los detalles de su estafa, había salido del país para viajar por Venezuela y Brasil. Cuando volvió a Cataluña, se atrevió incluso a presentar otra revista. Fue demasiado. Seis meses después de la confesión pública de su delito, la policía de Cataluña lo detenía en la rueda de prensaque daba en el rectorado de la Universidad de Barcelona.

"Me metieron por riesgo de fuga y yo volví porque quise. Al menos, la cárcel va a servir para dar más publicidad a mi acción: ellos habrían querido que no regresara nunca de América", dijo entonces. No pasó mucho tiempo en la cárcel. Salió en mayo después de que un grupo de colectivos sociales adelantó la fianza de 50 mil eurosque le imponía la Audiencia de Barcelona.

Después de cuatro años en libertad bajo fianza, Durán Giralt tenía que presentarse hoy al juicio en el que la fiscalía pide una pena de hasta ocho años de prisión. No lo hizo. Sí repartió un comunicado, que sus seguidores llevaron esta mañana a la Audiencia Provincial, en Barcelona. Se titula "La desobediencia, la única opción para garantizar que se respeten mis derechos hoy". Explicó que lo hacía porque la Audiencia no le permitió suspender el juicio a pesar de que se había quedado sin abogado (luego de perder la confianza en el anterior): "En mi ausencia y sin la capacidad de ejercer directamente su coerción contra mi, el tribunal tendrá esta mañana su última oportunidad de rectificar y aceptar la suspensión del juicio en base a mis derechos o criminalizar mi decisión y protagonizar una nueva huida adelante."



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