Cochabamba, Bolivia, Lunes 6 de agosto de 2012
Historia
CONOCIDA ANTES COMO EL CALLEJóN CABRA CANCHA, ES EL LUGAR DONDE NACIERON LAS PRIMERAS IDEAS LIBERTARIAS DEL CONTINENTE

El notable rol de la calle Jaén

REDACCIÓN | 06/08/2012 | Ed. Imp.

La calle Jaén es transitada a diario por los ciudadanos paceños. internet



La calle Jaén, antes conocida como el callejón Cabra Cancha, es una de las calles más famosas de La Paz. Su historia data de la época colonial en el siglo XVI donde era conocida por ser sólo un mercado de compra y venta de camélidos.

Posteriormente, albergó las residencias de personajes importantes durante la revolución libertaria de 1809 como Pedro Domingo Murillo. Estas residencias fueron el lugar donde las primeras ideas libertarias de Sudamérica nacieron. En esta calle también se hicieron las primeras reuniones secretas conspiradoras en contra del Gobierno español.

La calle se llama así porque en ella vivió Apolinar Jaén, uno de los tantos convencidos que el 16 de julio de 1809 lanzaron el grito revolucionario y proclamaron la libertad. El gobierno revolucionario, mejor conocido como Junta Tuitiva de los Derechos del Pueblo, duró un hálito; en 1810 todos los cabecillas, incluyendo a Murillo y a Jaén, fueron ahorcados o degollados y sus cabezas separadas de sus cuerpos. A Murillo y a Jaén los colgaron. La cabeza de Jaén fue colocada en un asta de la plaza de Coroico, en los Yungas; la de Murillo, fue clavada en una lanza camino a Potosí.

La calle tiene una extensión de cien metros que va desde la calle Indaburo a la Sucre. Su antigüedad data del siglo XVI.

Como pocas es una calle donde el tiempo no ha corrido, ya que conserva todos los rasgos de la época colonial.

Tiene características similares a las calles españolas con construcciones típicas de esa época, e incluso el empedrado está realizado con pequeñas piedrecillas de colores.

La calle se mantiene apenas de cuatro ó cinco metros de ancho, balcones frente a frente que casi se conectan entre sí. Ahora alberga a cinco diferentes museos, cuatro municipales y uno privado; además se pueden encontrar bares y cafés siempre manteniendo el toque antiguo de la calle, lo que la convierte también en una zona bohemia.

La calle Jaén tiene inserta en una pared una solemne antorcha y debajo de ella hay una placa, bajo la antorcha, que es propiedad de un bar cultural llamado Etno, en el 722 de la vía, es un guiño a las últimas palabras de Murillo: “Nunca se apagará”.

Leyendas, fantasmas, apariciones y un escritor

Cultura y creencias Si hay algún lugar en La Paz donde se respire más cultura esa es la calle Jaén. Sus adoquines y sus fachadas recuerdan su pasado colonial como si la historia del país se hubiera congelado en piedra. Sus casas, hoy rehabilitadas, dan cobijo a la mayor concentración de museos por “metro cuadrado” en la ciudad. Ahí está el Museo Costumbrista y el Museo de Metales Preciosos. También el Museo Litoral Boliviano, que recuerda que Bolivia tuvo algún día salida al mar y narra cómo lo perdió. La casa de Pedro Domingo Murillo, quien proclamara la independencia del país, o el museo privado de los instrumentos musicales de Bolivia y de todo el mundo.

Según los relatos que recoge la tradición oral, la calle, era lugar de paso obligado, permanente, infatigable de toda presencia maligna, demoníaca, extraña que se atreviera a los 3.600 metros de altura. Duendes, carruajes fantasmales tirados por caballos infernales, almas en pena que arrastraban cadenas, todo el inframundo salía a pasear por las noches en el callejón Cabra Cancha.

Los vecinos, temerosos de las apariciones recurrentes, montaron una enorme cruz verde en la esquina de las actuales calles Jaén e Indaburo, justo donde empieza la callejuela, la cual todavía se mantiene a la fecha.

“Intacta a lo largo de los tiempos se desliza esta calle con la hermosura de las sombras, y repite el eco de los pasos (...) Por tanto, la calle Jaén, en ese sentido, es incuestionablemente la mayor y más importante de La Paz”, Jaime Saenz, en su libro “Imágenes Paceñas” (1979).


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