Cochabamba, Bolivia, Martes 6 de marzo de 2012
Opinión

Desarrollo petrolero

Por: BORIS GÓMEZ | 06/03/2012 | Ed. Imp.
En ausencia de una nueva Ley de Hidrocarburos que esté sustentada en una NPE (Nueva Política Energética) que establezca las líneas maestras de lo que Bolivia debe hacer en la búsqueda de desarrollar su industria de gas y petróleo y su respectiva agregación de valor, obviamente hay intentos de generar dinámica exploratoria –de producción, comercialización y otros- en la cadena de hidrocarburos que intenta recuperarse. Una de ellas es la exploración petrolera en el noroccidente de Bolivia, en el norte de La Paz que de momento no tiene un resultado palpable.

Hay contratos suscritos con el Estado boliviano exploración y explotación, uno en áreas tradicionales y el otro en áreas hidrocarburíferas denominadas “no tradicionales” ubicadas en La Paz, Cochabamba y Beni que comprenden cinco “bloques” (de casi 3,5 millones de hectáreas cuatro en La Paz y uno compartido entre Beni y Cochabamba), mismos que además de haber sido criticados por analistas y geólogos, no han dado resultados operativos que a la fecha ya deberían tenerse. En el marco de la zona denominada Liquimuni.

Aunque la actual LH dispone que no debe haber un acumulado mayor de un millón de hectáreas para áreas denominadas no-tradicionales, con un programa de operaciones de inversiones que estaría cerca a 240 millones de dólares, cifra, resultados, inversiones y objetivos que a la fecha no se tienen información de cómo se han invertido, en qué cantidades y cuáles los avances.

En el área exploratoria lo que se hizo fue algo similar a la carretera TIPNIS (territorio indígena del parque nacional Isiboro Sécure) en donde debió haber una apropiada consulta para la correspondiente licencia, sin embargo de haber habido la consulta hubieron serios cuestionamientos a procedimientos que prácticamente empujaron a que se den las actividades exploratorias sin el pleno consentimiento de los pueblos originarios de esa zona.

Al margen de los temas internos del proyecto –muchos de ellos que van desde denuncias contra la compañía contratada, por anomalías y otros- que obviamente empañan cualquier proyecto, obra o más aún este plan exploratorio y de posible producción de líquidos que fue un “regalo” a La Paz en 2008, cuando se le prometió que en máximo dos años habrían resultados sobre si hay petróleo comercial en La Paz o no, resta saber cuáles son los montos reales de inversión entre 2009-2011 de la actividad exploratoria tanto en el noroccidente de Bolivia, en La Paz, como además saber cuáles los montos reprogramados en inversiones exploratorias específicas para la región. Aunque no estamos cerca del 16 de julio –aniversario regional de La Paz- ya nos imaginamos lo que dirán a La Paz en su aniversario con relación a temas energéticos: que habrá exploración, que se encontrará petróleo –y gas- y demás. La reflexión radica en que desde el ejecutivo central se debe alentar a que hayan inversiones privadas en todos los departamentos de Bolivia en alianzas financieras con el estado por el riesgo que presupone la actividad exploratoria petrolera, pero para ello las regiones deben, también, presentar sus respectivas agendas energéticas regionales, y debe haber necesariamente una NPE con su nueva Ley de Hidrocarburos.


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