Cochabamba, Bolivia, Martes 28 de febrero de 2012
Editorial

 El desastre en Pando y la reubicación

28/02/2012 | Ed. Imp.

Lugares afectados.

Es importante tener una visión clara en sentido de que los lugares que resultaron más perjudicados con las riadas nunca más sean considerados como propuestas urbanas.

Los damnificados en el país por los efectos climatológicos suman hasta el momento 12.300 familias en 112 municipios de los nueve departamentos del país. De acuerdo a los informes oficiales cerca de 8.771 hectáreas de cultivos de las 2,9 millones en Bolivia, fueron arrasadas.

La situación que se ha presentado en diferentes regiones del territorio nacional a raíz de las fuertes lluvias, la crecida de ríos y las inundaciones que han destrozado viviendas y cultivos es una de las más graves de las que se registraron durante los últimos treinta años, según coinciden en señalar expertos. Los fenómenos naturales en nuestro medio siempre tienen dos extremos, por un lado, lugares que soportan las inundaciones y por otro la sequía como en el Chaco que mata al ganado y empobrece cada vez más a grandes sectores de la población.

El desborde de los ríos ha destruido en Pando el pueblo de Bolpebra y sus habitantes han quedado en la calle. Cuando ocurren estas situaciones que ya son extremas, la reconstrucción en sí de las viviendas resulta un paliativo, porque existe el riesgo de que las riadas el próximo año ocasionen daños similares o mayores. Por ello es importante la decisión adoptada por el Gobierno, la Gobernación y la Alcaldía pandina en sentido de realizar una labor conjunta para reubicar y construir nuevas casas en lugares altos.

En la planificación que debe realizarse en estos casos de extrema gravedad, primero están las labores de auxilio y la ayuda en provisiones y vituallas para las familias víctimas y luego el trabajo respecto a la evacuación de la gente y a la reconstrucción. De los albergues y refugios se tiene que pasar necesariamente a la reconstrucción. Las características del departamento de Pando y de sus zonas pobladas, al igual que en otros lugares del oriente boliviano rodeados por ríos, no dejan lugar a duda sobre la ejecución de trabajos de largo alcance para evitar que la tragedia que ahora han soportado centenares de familias se repita de manera cíclica y por ello mismo, las soluciones con el traslado o reconstrucción de pueblos, son las mejores aunque ello importe inversiones de consideración.

Si por un lado la decisión de reconstruir los pueblos en lugares más altos alejados de los ríos es correcta, por otro las autoridades municipales deben comprender que la planificación urbana es imprescindible en la formación de nuevos grupos poblacionales. En este entendido es importante lo anunciado por las autoridades pandinas en sentido de levantar censos poblacionales primero para conocer el número de familias afectadas y luego para incorporarlas al nuevo programa, pero al mismo tiempo, para conocer el monto del financiamiento. Es importante también tener una visión clara en sentido de que los lugares que resultaron más perjudicados con el desborde de los ríos nunca más sean considerados como propuestas urbanas y para ello, como han señalado las autoridades, se conviertan en áreas forestales dejando para siempre la posibilidad de asentamientos humanos.

Situaciones como las que se han presentado en Bolivia, deben hacer pensar a las instancias gubernamentales en los niveles nacionales y regionales sobre la importancia que tiene la prevención, que en realidad es la primera y la más aconsejable y que puede representar incluso menos costosa que las acciones de contingencia y desde luego menos dolorosa, pensando en la seguridad de las personas y de sus bienes.


Tags:




  • QUIENES SOMOS:



Copyright © 2003-2019 Opinión. Todos los derechos reservados.