Cochabamba, Bolivia, Martes 0 de - de 2011

Del videoclip de "Cholita Marina" a la concepción de historias

30/10/2011
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Siete años atrás fue pionera del audiovisual de la música popular boliviana lanzando, de forma exclusiva, el primer videoclip de "Cholita Marina" de Walter Aguilar.

"Todo era imagen fija y en vivo. Este video se grabó en el festival de charango, también organizado por nosotros. A raíz de ese festival se ha desarrollado una mayor cobertura de la cultura del charango. Fue un video casero que lo filmé con mi propia cámara y sin movimiento" destaca Wilson Ramírez, director de Banana Records.

La productora cochabambina, pionera del audiovisual de la cumbia huayño, ya tenía una reconocida trayectoria en el ámbito en el que, desde hace 18 años, graba entre 25 a 30 discos por gestión.

"Con las imágenes -sostiene Ramírez-, se intenta promocionar no sólo la música de los artistas sino también sus lugares. Esta música ‘indígena’, como nosotros la denominamos, en un principio era de charanguitos y se la escuchaba solo en Norte Potosí; hoy en día se la escucha en todos lados".


Temáticas festivas

Explica que para realizar un videoclip su compañía hace un estudio de la temática de la pieza musical, de ahí que "por ejemplo en carnavales buscamos lugares que tengan choclos y en Todos Santos filmamos con las tradicionales masitas. La música popular se presenta de acuerdo a las festividades".

Los videos de Banana, entidad que tiene como clientes a grupos como Las Conquistadoras (iniciadoras en Potosí de la cumbia huayño), Antonieta Antezana y Juana Álvarez entre muchos otros, no son tan profesionales por el costo que implica elaborarlos, pero sí son accesibles para el mercado popular.

"Hacer un videoclip -precisa el director- cuesta alrededor de 350 dólares entre el personal que filma, editores, producción e incluso los costos de transporte a los lugares de pertenencia de los grupos. El VCD en el mercado cuesta Bs 5, pero aun así la piratería nos gana".

El proceso se inicia con un playback que sirve como ensayo para la agrupación, y muy especialmente para que, en la mayoría de los casos de iniciantes, las mujeres ganen confianza.

"No ha sido -dice el realizador- nada fácil el proceso de grabación, porque las integrantes de los grupos son tímidas, no les gusta estar delante de una cámara. Los videos se veían muy forzados, pero aun así hemos continuado. En la actualidad los artistas tienen más confianza y se desenvuelven con mayor soltura. Las imágenes han permitido a los artistas abrirse espacio en el mercado. Y también, para hacer su trabajo más atractivo, agregaron un cuerpo de baile que muestra el zapateo tan particular de cada lugar".


Historias en video

Desde la realización de la pegajosa "Cholita Marina", Ramírez ve que el audiovisual de la música popular ha evolucionado, pues actualmente se incluyó el desarrollo de una trama inspirada en las letras.

"En algunos casos -detalla Ramírez- tratamos de armar una especie de telenovela en los videos. Hemos tenido que contratar parientes de los artistas por la timidez de estos últimos. Hoy el oficio se ha vuelto más fácil porque las cantantes se desenvuelven tan bien que se vuelve entran en un proceso natural".

Por otro lado, el realizador manifiesta que se trabajan con equipos más profesionales, en una labor de rodaje que se desarrolla durante tres o cuatro días, para luego pasar a postproducción, actividad que se prolonga una semana o más.

"Para los efectos -acota- hacemos tomas de cromado, lo cual se ha puesto muy de moda. Los artistas siempre han formado de parte de la producción. Ahora son ellos quienes arman sus tramas porque ya tienen mayor confianza y han aprendido mucho, a tal punto que se les entrega cámaras para que graben los lugares que visitan en países extranjeros. La empresa luego rescata algunas imágenes para aumentarlas a los videos en edición y mostrar que la música indígena está trascendiendo fronteras".


Difusión



Ramírez señala que la producción audiovisual ya no es rentable por la piratería, pero que su sello sin embargo, sobre todo con fines de difusión, continúa editando CD, DVD y hasta casetes (que se comercializan en el campo).

Asimismo, la empresa compró recientemente un espacio en una radioemisora, la FM 97.5, donde se promociona la música popular de lunes a viernes de 4 a 7 de la mañana, en un programa dirigido especialmente a sectores rurales.


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